LOS VOLADORES DE PAPANTLA (1)

“Ay Papantla, tus hijos vuelan”

La primera vez que los vi, me deslumbraron.

Estaba en Acapulco, corrían los años setenta y poco del siglo pasado, venía de asistir a una gala que había dado el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández​, el más grande de este país, donde se reproducen las representaciones de danzas tradicionales de las diferentes culturas que lo habitan y lo han habitado.

Había sido en la noche, en un lugar abierto donde el mismo espacio, era una escenografía que ambientaba lo que iba a suceder.

De repente, todas las luces se apagan, el sonido rítmico de un tambor, que a medida que se ejecuta va subiendo su intensidad se deja sentir, en un instante sin que uno lo espere como si saliera de la nada, entra corriendo con unos pasos muy elásticos un bailarín con su arco y su flecha, una luz lo centra.

Estaba representando una danza tradicional del pueblo yaqui, que habla sobre la caza de su animal sagrado: el venado.

Sin embargo, más allá que me dejó muy impresionada, ese primitivismo en ella tan profundo y prodigioso que emanaba, no es de él que iba a hablar, el cual lo dejaré para otra entrada pues también amerita un lugar exclusivo, sino era de los Voladores de Papantla de quien les quería contar.

Al otro día, aún emocionada con todo el despliegue de colorido que había visto la noche anterior, abriéndome a un México que desconocía, recién había llegado a él, llevaba tres días y había sido trasportada de la Ciudad de México a ese paraíso que era Acapulco en aquel momento, ya que en él era mi destino del viaje.

*

*

Todo comenzó cuando me fui  de paseo por el malecón disfrutando ese aire cálido que lo acompaña, mirando cuando podía el color de ese mar, tan diferente al de adonde yo venía, cuando veo un palo muy alto como de unos 25 metros, con una plataforma en su cúspide.

Me quedé mirándolo intrigada, no imaginaba cual sería su objetivo, cuál era el motivo por el que estaba ahí y para qué servía.

De repente se me acerca un indígena, me imagino que al verme mirándolo con mucha curiosidad, con cara de intriga, dando vueltas a su alrededor, me pregunta si sabía para qué era.

A lo cual contesto que ni idea.

Ahí me explica que en la tarde a la puesta del sol, los «Voladores de Papantla» harán su ritual y ese palo es esencial para llevarlo a cabo.

Pues menos aún entendía, no los conocía, no sabía quiénes eran, de dónde salían.

Me empieza a contar el origen de esa danza que viene desde la época prehispánica y que el elemento esencial del rito es justamente ese tronco que yo estaba observando.

A ese tronco se le elige con sumo cuidado debe ser un árbol recto y alto, de madera resistente, eso lo hace el caporal que es quien guía al grupo de danzantes.

Enciende el copal, con el humo que emana lo baña, aromatizando todo el espacio por donde el se encuentra, es un acto de limpia, purificación, de pedido de permiso, de preparación.

*

*

Una vez elegido comienza el ritual, los danzantes bailan a su alrededor volcando el cuerpo hacia adelante, como en un pedido de perdón al bosque por lo que van a hacer y mientras van rociándolo con aguardiente que lanzan por sus bocas, también a las cuatro direcciones. Antes de derribarlo se le coloca una ofrenda, se le va comunicando que él será parte de la danza, se le ofrece comida a los señores del monte bajo, a las diosas de los cuatro rumbos y se le solicita el permiso para ser cortado.

Luego se derriba con hacha, lo hace el caporal, que es la máxima autoridad del grupo.

Mientras que hacen todo el rito va sonando la flauta y el tambor y se ejecutan diferentes melodías, para los cuatro rumbos y una para el centro del mundo.

*

*

Luego de quitarle todas las ramas, el tronco se lleva desde el monte hasta el centro de la población empleando pequeños troncos a manera de rodillos, por donde se deslizaba y era jalado por los hombres, haciendo más fácil el traslado, pues no podía tocar el suelo.

La música lo acompañaba todo el trayecto.

*

*

Se teje a su alrededor una escalera de soga que permita a los danzantes llegar a la punta.

Donde se plantaría el mástil de madera, en un lugar previamente elegido se haría un gran hoyo, se le ofrecía una gallina negra, un altar con ofrendas donde se colocan: púlakles (tamales de frijol), aguardiente, agua bendita, flores blancas, velas, tabaco, incienso y dos máscaras que representan a los dueños de la danza y terminada la ceremonia se aprestaban a subirlo.

*

*

Miraba ese palo alto, no podía imaginar que allá arriba de ese mástil incrustado en el suelo, en cuya cima se encuentra el tecomate, que es un aparato giratorio y el principal punto de apoyo de los danzantes, ese cuadro por donde los voladores se lanzarán al vacío sujetos de los pies por las cuerdas amarradas a ellos, mientras el caporal con su flauta y su tambor, parado en la punta irá danzando en ella y ejecutando la música.

Estuvimos largo rato platicando, pues me empezó a fascinar todo lo que me decía sobre esa historia detrás de la danza y lo sagrada que ella era para todos esos pueblos que la llevaban adelante, nahuas, totonacas, huastecos, más allá que había nacido de los totonacas de Papantla.

Papantla se encuentra en el Estado de Veracruz, es la cuna de los «Hombres Pájaros», que además de ello fue el pueblo que vio nacer la vainilla, la cual aromatiza el ambiente y todo huele a ella. Sin embargo, esta es otra historia que otro día les contaré.

*

*

Esta danza que fue creada hace más de 2500 años, sobrevivió a la prohibición de la conquista,  es un ritual que se realiza a la fertilidad misma, para pedir lluvia para el suelo y el maíz.

La danza del volador se le conoce como Kos’niin o “vuelo de los muertos” que representa el saludo al Padre Sol y es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Según la creencia antigua totonaca, el primer ritual se le encargó a cinco jóvenes castos, luego que una gran sequía sobreviniera en la región y los ancianos sabios del pueblo tuvieron la visión de….esto se los dejo para contar en otra entrega.

CONTINUARÁ…

MÉXICO

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Agradezco las fotos tomadas de internet

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14 comentarios en “LOS VOLADORES DE PAPANTLA (1)

  1. Dicen que la Cultura es el conjunto de los conocimientos que se transmiten para permitir que sobrevivan los pobladores de un territorio. ¿Que será de nosotros si los olvidamos?
    Gracias por compartir tu saber. Un abrazo.

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  2. Me ha parecido muy curioso e interesante todo lo que nos cuentas y el ritual bello y llamativo. Pero que talen el árbol no lo veo muy bien, son muy necesarios. Por mucho que pidan perdón al bosque.
    La foto de la playa de Acapulco es espectacular. Supongo que como la misma playa.
    Un abrazo, Themis.

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    1. Hola Eva, eso era hace mucho tiempo más de cuarenta años y el bosque era otra cosa, ahora de eso se encargan los taladores profesionales y de empresas extranjeras, que no solo talan uno, sino cientos para su negocio personal. En la actualidad y desde hace mucho tiempo, no está permitido el hacerlo para el ritual, se usan estructuras de hierro.
      La playa de Acapulco y sus alrededores son muy hermosas, antes era un verdadero paraíso. Te mando un gran abrazo y feliz fin de semana

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      1. Sí, Eva, hace tiempo que dejaron de hacerlo, pues también se han extendido mucho a diferentes partes de la República, sin embargo el problema de México es que talan los bosques y han desertizado gran parte del territorio. La tala clandestina y la permitida por arreglos es lo que prima. Matan a los líderes indígenas que la combaten y siguen sin que se tenga mucho cuidado en ello. Gracias, te mando un abrazo grandote

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  3. Hola Themis, es una ceremonia bellísima, llena de significado y muy espiritual. Malamente la han «comercializado» ahora en donde sea la ves (no es en sí malo, pero «abarata» un poco la experiencia. Creo que cada lugar debiera tener su sello exclusivo una experiencia que únicamente se debiera ver en el lugar de origen. Quizás soy muy purista, no sé. Me encantó tu entrada, saludos.

    Le gusta a 2 personas

    1. Gracias Ana, en eso tienes razón, el turismo y la necesidad abarata todo y lo que es más hace que ya no sea con ese espíritu que realmente tenía todos los rituales que se hacían, sin embargo por lo que he vivido, aún en sus lugares se sigue guardando esa esencia ancestral, así sea solo para el mismo territorio nada más y alejados de los reflectores. Un abrazo grande

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  4. Curiosamente hace poco en un viaje a Puerto Vallarta tuve la oportunidad de verlos, y son realmente espectaculares. Enorme tradición y cultura.
    Muchas gracias por compartir esta información.

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  5. Me hiciste recordar tantas cosas de México, Themis… Acapulco, y ese ballet de Amalia Hernández, a los que entrevisté… ¿Qué hermosura de danzas! Y a Papantla… las ceremonias, todo es mágico, sin duda.
    Gracias, amiga. Es un verdadero placer leerte. Mi abrazo fuerte.

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    1. Gracias Julie, fue un irme para atrás en el tiempo, son sorprendentes, cuando me los encuentro y los veo me siguen impactando como el primer día, me alegra mucho que también a tí te lleve para atrás y recuerdes todos esos momentos vividos, un abrazo grande

      Le gusta a 3 personas

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