ENTRE PICHICHUS (4)

LA BANDA

Llevaba días saliendo y cada vez que lo hacía algún perro se me acercaba, venía de tener una experiencia con una de ellas, con la cual me encariñé, era un ser de la calle, le tiraba el andar siempre en ella, ahí se había criado, un día desapareció y sentí mucho el no volverla a ver.

En esas andaba cuando por todas partes se me aproximaban sus congéneres, me acompañaban, estaban un rato conmigo o simplemente era como si me saludaran.

Un día iba subiendo la cuesta, esa que hago siempre para llegar a mi lugar favorito para ver las puestas de sol, donde abajo de ese montículo de rocas ígneas se visualiza parte del pueblo.

De repente veo venir bajándola  a dos perros blancos, grandes, no los conocía, nunca los había visto.

Uno de ellos al llegar al lado mío se me acerca, se detiene un momento, se pone a mi lado, me olfatea como si despidiera algún aroma que a todos llamaba, nos quedamos mirando y luego siguió su camino.

*

*

Yo el mío con un sabor muy rico, fue grande la sorpresa que me dio un brinco el corazón, pues no me esperaba ese gesto de cercanía.

Estuve un rato mirando lo bello que se había puesto el quiote con sus flores amarillas.

*

*

El sol ya comenzaba a bajar, lo tapaban una serie de nubes, relucía la silueta de esa vara larga, cargada de flores, la flor del agave esa planta milagrosa que tiene muchos usos sanadores, al igual que muchos minerales y vitaminas.

De ella se extrae el tequila, el mezcal, el pulque y las leyendas a su alrededor cuentan que fue un regalo de los dioses para los humanos.

*

*

Muy lentamente me fui levantando, emprendí mi camino de regreso por donde está marcada la ruta al Calvario, cuando en eso escucho unos pasitos detrás, muy sigilosos, tímidos, que querían pasar desapercibidos.

Giro y ahí lo veo, da vuelta su cara, no me quiere mirar cuando le hablo, le gusta más pasar sin ser notado, se le ve temeroso, no quiero importunarlo, sigo caminando y el detrás. Mejor en ese andar en el silencio.

*

*

Al llegar a la esquina de la calle que va a la Iglesia, se detiene y se va. 

Ahí veo desde lejos a toda la banda, esos que de acuerdo a como se encuentren es cómo reaccionan, tirados en la calle, el calor estaba muy pesado, no daba para hacer nada.

El negro despanzurrado, el líder pues es el que siempre alborota el gallinero, ahí estaba acostado con su cabeza en alto visualizando todo lo que pasaba a su alrededor.

*

*

Cuando siente el negro mis pasos cerca de él, levanta la cabeza como para mirar quién lo importunaba y si tenía que hacer algo.

Al llegar al que yo llamo el líder se para y se me acerca, empieza a saltarme, a saludarme, quiere que lo acaricie, mientras el negro llega y también se pone delante de donde iba, quería que lo viera.

Mientras el otro que es muy pero muy flojo, hace un gran esfuerzo por levantarse, parece que se desperezara y también viene a mi lado.

*

*

Los tres juntos me rodean, me acarician con sus cabezas, hacen una danza a mi alrededor, me hacen sentir que ahí están.

-¿Qué les pasa hoy a ustedes?- les pregunto, empiezan a saltar, a darme señales que los puso contentos el verme, que están conmigo y van caminando delante.

Me acompañan hasta llegar a la esquina dónde se paran a esperarme, moviendo sus colas dando muestras de alegría. En esas miradas que solo ellos son capaces de dejar plasmadas desde donde surge toda esa comunicación.

*

*

Este evento fue la cereza en el pastel de todos estos encuentros tan significativo con los pichichus, esos seres de cuatro patas que desde tiempo inmemoriales nos acompañan, dicen algunos que vienen desde el Paleolítico, acercándose para lograr esa relación tan empática que se tiene hoy en día con ellos.

Todo comenzó con los lobos que se fueron allegando para alimentarse con los restos que los cazadores dejaban y ellos mantenían a otros depredadores lejos. Empezó a gestarse una relación de mutuo beneficio.

Cada día se fue afianzando más esta correspondencia, donde la oxitocina esa hormona de la socialización que ambos segregamos, que también se le llama la «hormona del amor», se hace presente en esos encuentros y se manifiesta a través de la mirada, las palabras, los gestos y van estrechando cada día más los lazos.

Otra que oxitocina, endorfinas, que todos estos encuentros sanadores me hicieron segregar, lo que me lleva a agradecerles a estos compañeros desconocidos de camino que se acercaron, que se detuvieron aunque fuera por breves instante, dejando entrever también sus miedos, sus tristezas que son parte de sus vidas, por eso tal vez son capaces de olfatearlas cuando las perciben en otro y acercarse a ofrecer su estrecha compañía curadora.

Gracias por ello.

MÉXICO

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12 comentarios en “ENTRE PICHICHUS (4)

  1. Sí, es venusto tener la compañía de estos cánidos quienes muestran su honestidad desde el principio; me fascina el cómo ellos eligen para ser acariciados, mimados…

    Sobre todo, tanto que desconocemos del mundo animal (ya había externado esto en otra ocasión jaja); en fin, muchos plácemes por tu compartición tanto de textos, pensamientos, ideas y por supuesto, imágenes.

    Te deseo harto éxito, un amplexo y que siempre goces de cabal salud.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Daniel, desconocemos mucho del mundo animal, pues lo hemos catalogado dentro de nuestro pobre entendimiento desde el que creemos que todo lo sabemos y nos sentimos dominantes, somos los superiores, eso en parte no nos ha dejado comunicarnos más con ellos, para entenderlos. Un abrazo grande

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  2. Me parece muy interesante tu observación de estos animales que nos acompañan. Cada gesto es una interpretación, una forma de ver lo que nos rodea y todos somos seres vivos. Su acercamiento a nosotros es todo un mundo de necesidades mutuas, de caricias compartidas, de cordialidad y amistad entre los seres
    vivos. Gracias Themis, por compartir tu encuentro con ellos, por darnos a conocer tu ambiente. Un beso fuerte y siempre mi admiración por tu buen hacer literario.

    Le gusta a 2 personas

    1. Así es Julie, esos animalitos que andan a nuestro alrededor y que muchas veces no les prestamos atención y son almas que nos protegen muchas de ellas, nos acompañan y están ahí si los necesitamos. Un lindo intencambio, Gracias, un abrazo grande

      Le gusta a 2 personas

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