CRÓNICAS NOCTURNAS: LA BATAHOLA (1)

«No me digas que la naturaleza no es un milagro.

No me digas que el mundo no es un maravilloso cuento.

Quien no lo haya entendido, tal vez no lo haga hasta

el momento en que el cuento esté a punto de acabar.»

Jostein Gaarder

Escritor noruego

¡Vaya noche!, la de anoche, como que todo estaba revuelto.

Eso sí, empezó en la madrugada, en donde quien sabe cuáles fueron las circunstancia que motivaran al cielo a dejar caer agua, pues llovía y llovía, una lluvia intermitente que estuvo deslizándose gran parte de las horas nocturnas. No parecía real, estaba como superpuesta a la escenografía que la penumbra presentaba.

Eso que uno se despierta y siente como que caen gotas, más allá que no se espera que eso sobrevenga en esta época, sin embargo esperar algo ya es de los viejos tiempos, salvo que se recuerda y cuesta ese dejar de aguardar que suceda lo que sucedía, son esas costumbres que se adquieren a lo largo de los años pues siempre pasaba lo mismo, uno tras otro, hasta que un día, todo se volteó.

Ahora, es mejor reconocer lo que está aconteciendo sin importar nada, como si estuviéramos dentro de una gran aventura donde comenzarán a surgir eventos que se esconden en la manga de… quién sabe qué mago que por ahí anda,  que hace que hechos sorprendentes emanen de improviso.

A la mañana fue una gran y hermosa sorpresa encontrarme con uno de esos charcos en el patio que  llevan a bucear y colarse por un instante por alguna de esas rendijas que presenta.

*

*

El frío había estado mortal, congelaba, como que se jugaba a los temblores, pues además se le ocurrió precipitarse de un cálido verano a un gélido invierno, en el mismo día.

¡Qué onda! con todo ello, como para no volver locos a todos los seres vivientes que existían conforme a un clima que le marcaba una rutina en sus actividades, lo que es más, lo traían establecido, cuando comienza el calorcito es hora de prepararse para la reproducción, para el cortejo, para la anidada en el caso de los habitantes del  patio: los pajaritos.

Pero………………siempre habrá un pero, si no lo cambiamos por un sin embargo, que es menos dramático y no refuta la acción anterior. (Una nota al margen nada más, quién sabe para qué, nació y ahí quedó, no hay que darle mucha vuelta.)

Todos esperábamos que el calor se instalara sin embargo, heló.

Fue en el atardecer que comenzó a ponerse rarito lo que iba sobreviniendo, era casi noche, todos los pájaros se habían retirado a dormir en un lugar seguro para protegerse de los depredadores, ya que las aves diurnas no pueden ver bien en la obscuridad.

Se quedan muy quietecitas sin aventurarse a salir hasta las primeras luces del día, pues no siempre se van a sus nidos como si fuera su casita, sino se pueden quedar en la copa de un árbol o cualquier otro lugar cobijadas.

Del tiempo que ando por estos lares no había sentido nunca el canto de un ave en la noche, así comenzó todo con los gritos, pues no se pueden llamar de otra manera a esos sonidos que emitía, quien sabe qué tipo de pajarito.

*

*

Tampoco se podía desechar la posibilidad que se tuviera algún habitante nuevo en el barrio o de paso, de esos que tienen como costumbre andar con sus cantos nocturnos, pues si los hay, no se puede meter a todos los alados dentro del mismo costal, hay a algunos que les gusta estar activos en las obscuridades y no solo a los búhos, pueden ser artistas del «belle canto», como el mirlo y el ruiseñor que canta en las trasnochadas.

Gritaba, gritaba, desde el  muro de enfrente, como si quisiera prevenir a la comunidad de algún peligro o se quería comunicar con alguna damisela pájara  para cortejar, pues dicen que los pájaros que cantan en la noche lo hacen para atraer a alguna fémina, más como había estado el día que después del medio día parecía que la Primavera seductora se había hecho cargo del panorama, más allá que saber si con ese canto tan desafinado podía conseguir algo, sin embargo, hay gusto para todo. No solo se oía desentonado sino desesperado.

Tal vez, había sido engañado por este clima bipolar, que pasaba de un extremo a otro sin tener misericordia de ningún ser vivo. De la Primavera enamoradiza, pasionaria se volvía al Invierno congelado, mata amores, donde no daban ganas de nada, por eso había que apurarse no fuera a ser que se perdiera el momento anhelado.

La cuestión es que a partir de él, se empezaron a desatar una serie de acontecimientos, y para colmo la cuadra estaba a obscuras, a eso se le sumaba que la noche al haber tantas nubes en el cielo, no dejaba ni que se colara unos rayitos de la Hermana Luna para dar un poco de claridad.

*

*

Decir que el callejón era una boca de lobo, se le acercaba, de un negro carbón, muy difícil vislumbrar lo que por allí pasaba.

Unos ojos luminosos se divisaban, atentos, mirando desde el muro de enfrente, parecía que a la nada.

Noche de fantasmas, noche de acecho, noche que mejor ni averiguar qué era lo que ocurría, los hechos que acontecieron, parecían una advertencia de todos esos compañeros de camino que pueden muchas veces darse cuenta de los riesgos que pueden devenir.

De un momento a otro la tercera llamada llegó para la puesta en escena, lo hizo a través de ese canto solitario y estridente.

A partir de él, las voces se………………

CONTINUARÁ…..

MÉXICO

*

Agradezco las fotos tomadas de internet

***

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14 comentarios en “CRÓNICAS NOCTURNAS: LA BATAHOLA (1)

    1. Así es Carlos, el drama está por comenzar, mientras todos los pobladores no humanos están alterados, cada quien expresándose a su manera, cuando de repente………………..la respuesta tampoco vendrá en el próximo capítulo, un abrazo y gracias

      Le gusta a 1 persona

  1. Pues vaya nochecita, no me extraña que los pájaros protesten, incluso hagan huelga… mientras eso pasaba por allá, por acá nos pulverizó el desierto y al amanecer todo era un paisaje marrón, pimentón, y no, ni escuché a los mirlos, debieron esconderse asustados. Algo está pasando y no es normal, Themis… sigamos observando. Un beso fuerte y ánimo a ver si sale el sol. Besos.

    Le gusta a 2 personas

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