CRÓNICAS DESDE EL PATIO: BRINCOS Y SU FAMILIA

RESPONSABILIDADES

Cada día que pasa son más los que van y vienen por el patio, los que se vuelven solo espectadores de lo que pasa y miran como si estuvieran en un teatro los acontecimientos sin inmutarse.

Las plumas vuelan, es la etapa en que las cambian y empiezan a aparecer pequeños obeliscos que lucen esbeltos, es que las hormiguitas las cargan hasta la boca del hormiguero, parece que como señuelos para atraer víctimas a sus puertas, para ser cazadas y así se alimentan, sobre todo cuando hay sequía, no las meten entonces, ahí quedan por días elevándose hacia las estrellas.

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pluma parada

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Locura de animalitos, cuanto más las conozco más me sorprenden cómo siendo tan pequeñitas pueden llevar esa carga, eso sí cuando se dificulta siempre aparecen quienes ayudan en la tarea.

Por otro lado están las arrieras que desde que se acabaron las cáscaras de naranja y el mango, les ha dado por llevarse el arroz de los alados, y se las ve caminar con un gran bulto cargando, me dan mucha risa pues de repente veo a alguna tortolita o gorrión persiguiendo al alimento movible y que le dan un picotazo y ahí queda nuestra pequeñita atrapada en el pico para luego ser despedida hacia el piso.

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hormiga arriera cargando arroz

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El que anda como loco, que tendría que pedir apoyo psicológico pues ya hace cosas que parecen de alguien que está al límite de sus fuerzas es Brincos, pasando de la neurosis a la psicosis algo tan normal en estos tiempos, más cuando hacia esos rumbos enfocamos a la sociedad.

Observaba ese agitado ir y venir que tiene, no detenerse con nada, pensaba que era por su hija la chillona, esa que grita que para que decirles, es algo que uno no da crédito que pueda salir ese alarido de ese piquito chiquitito, pero bueno se ve que tiene unos buenos pulmones.

Estaba en la ventana mirando hacia el cielo, viendo en qué momento se volvía a desatar esa lluvia que no para y alejarme un rato de la “pantallita”, esa adicción que a veces se vuelve tan nefasta, pero bueno hay que aprender a alejarse de ella y resistirse a ese llamado tan alevoso que nos hace, en eso estaba cuando veo en las varillas que sobresalen del techo a tres pequeñas figurillas y comienzan los gritos desesperados de una de ellas, llame y llame y por un rato sin ninguna respuesta.

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Algo me latió y me dijo que esperara lo que sucedería pues iba a dilucidar un misterio y así fue, en eso veo aparecer a Brincos que muy nervioso se para en el piso, toma arroz en su pico y a una señal veo que los tres indefensos seres bajan de las alturas y le empiezan a reclamar.

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El pobre no sabía a quién atender, aunque nuestra chilloncita gana indudablemente es la mejor enseñada, la que aprendió bien que ” el que no llora no mama”, como dice el tango o el refrán.

Se pone de espalda, sus alaridos cada vez son más fuertes como si estuviera haciendo un berrinche porque el padre iba a atender a su hermana y se empieza a alejar.

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El padre va tras ella y la empieza a alimentar, olvidándose de las otras dos, pues esta requiere toda su atención.

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Le quita a sus hermanas la posibilidad de que las alimenten y una de ellas frente a la realidad empieza a querer comer por sí misma, cosa que medio logra y así desata a su autonomía, para qué esperar si es mejor resolver las situaciones por uno mismo, parecía que dijera. La competencia, la ley del más fuerte parece que es lo que la naturaleza nos enseña, ¿será por eso que es lo que reflejamos?, me quedé pensando o ¿será acaso que estamos aquí para lograr otra forma al “civilizarnos?.

En cambio la otra queda sin ser atendida, pues no atina a hacer nada, queda sin comida. Lo que más me sorprendía era como cada vez iba alejando más al padre de sus hermanas.

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Ahí entiendo al pobre Brincos si una lo volvía loco, ¡tres!, son un disparate. ¡Pobre animalito!, con razón hacía cosas sin mucho sentido, daba uno saltos pues ahora no solo son largos sino también altos y mueve de una forma la cabeza que es para la risa, viendo lo que hace me recuerda de dónde sacan las ideas los que hacen caricaturas y que buenos observadores son.

Sin embargo algo que tiene que reconocer es que le queda poco tiempo en esta tarea, pues ya están aprendiendo a hacerlo por sí mismas por lo pronto las menos aventajadas con los bramidos, por otra parte habrá adquirido experiencia para el próximo empolle.

Eso sí cada día llegan más alados pues las familias se reproducen y ya muchos han aprendido a comer en el patio y pasarse la gran vida sin muchos problemas, se quedan tranquilos en el muro esperando que les llegue el alimento, sin hacer un gran esfuerzo.

La que ha regresado algunas veces y se ha estado un buen rato mirando también como sorprendida todo lo que pasa alrededor, es la ardilla.

En uno de las rinconcitos del patio donde está la enredadera de la casa del vecino, ahí lo volvió como su lugar de observación, se asoma, mira y se vuelve a esconder, de repente se da una vuelta, hace el intento como de bajarse pero se ve que no puede, no tiene por donde hacerlo.

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Nos hemos estado reconociendo, me alegra el día verla, pues es otro ser que acompaña a este circo que se ha formado ahí afuera.

Mientras el minihuerto sigue su curso, la enredadera se está volviendo como aquel frijol un laberinto, extendiéndose por el piso cada vez más fuerte y Coquita se ha vuelto a acercar a ella, como buscando aquel pasaje que la hacía tan feliz en un tiempo y se queda largos ratos descansando, pegada a  sus hojas, tal vez recordando y refrescándose.

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Así anda el patio por ahora, entre el sol que sale por momentos y la lluvia que arremete con todo lo que encuentra, con una temporada para la cría un poco tormentosa, eso sí, la vida se manifiesta y ¡qué otra cosa se puede pedir!, más que agradecer por ello.

MÉXICO

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6 comentarios en “CRÓNICAS DESDE EL PATIO: BRINCOS Y SU FAMILIA

  1. Cómo siempre !!!sin desperdicio ,Me deleito leyendo te no se te ocurra dejar ,,,desintoxica el alma algo tan simple y auténtico ,en momentos tan difíciles con todo lo que pasa en el mundo la gente cada vez está más complicada ,,,,en su manera de ser,, otra que sicólogos si lo sabrás ,de sobra está decirte a ti, como siempre te mando un gran abrazo deseándote lo mejor para tu vida, ,cuídate mucho

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    1. Gracias Carmen, toda la razón cada día estamos más locos y más complicados, por eso hemos de enfocarnos en las cosas simples de la vida, sin tanta apariencia, me alegra mucho que te guste la forma de contar pues esa es la búsqueda “desintoxicar el alma”, como bien dices, un abrazo grande y mucho cariño

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