HECHO EN MÉXICO: EL AGUACATE (1)

LOS TESTÍCULOS DEL ÁRBOL

El aguacate está de moda no se puede negar, cada día se abre más el mundo a él y se deja seducir por esa manteca verde claro que es un superalimento que cuenta con muchos fans, sobre todo aquellos que siguen una dieta «healthy» o sea saludable.

Si bien es cierto que se trata de una fruta con un alto contenido en grasa, la mayoría son monoinsaturadas , las que son consideradas buenas y por otro lado tiene un alto índice de ácido oléico, el cual previene la salud cardiovascular.

Con ello reduce los niveles de colesterol malo y los triglicéridos en sangre, así como aporta vitamina E, un potente antioxidante que previene el envejecimiento y el desgaste sobre todo de la piel y como si no alcanzara con ello cubre las necesidades de vitaminas como la A, la C, la B6, el ácido fólico y tiene proteínas, mucha fibra tanto solubles como insolubles lo que ayuda a prevenir el estreñimiento y controla el apetito.

En minerales es rico en magnesio, calcio, fósforo y potasio entre otros.

México es el lugar en donde se originó, pues se han encontrado pruebas muy antiguas del consumo de esta fruta, desde muchísimos años A. C. , unos dicen 7000 y otros 10.000 años, pero bueno no se puede negar que si es así lleva mucho tiempo alimentando al humano en estas tierras. Fueron encontrados esos restos en una cueva localizada en Coxcatlán, en el Estado de Puebla, en el centro del país, desde donde parece que se originaron muchos de los alimentos, por lo menos se consideran la cuna del maíz.

Dicen que tanto en el centro y este de México y en las partes altas de Guatemala fue en donde se llevó a cabo su domesticación.

El aguacate lo empecé a comer por hambre, no me gustaba, en mi país casi no se conocía y quienes sabían de su existencia le llamaban palta.

En la casa llegaban una vez al año ya que un amigo de mi padre tenía un árbol que quién sabe cómo había llegado a su casa, supuestamente por alguno de sus antepasados no sabía si lo había plantado su abuelo o el bisabuelo y le regalaba algunos frutos pues le encantaban y eran muy difíciles de encontrar a la venta.

Me lo hicieron probar pero fue tal mi desagrado que no insistieron pues más valía que no se malgastaran los pocos frutos en alguien que no los sabía apreciar.

Cuando empecé a trabajar en la Ciudad de México lo hacía en una escuela muy alejada de donde vivía, no había forma de llegar a ella si no se hacía en auto, pues el transporte público no existía ya que era una de las zonas privilegiadas de la capital en donde cada quien tenía su propia locomoción y los trabajadores vivían dentro de los predios y si tenían que salir el chofer los «bajaba» como se decía pues estaba en unas lomas, a donde consiguieran transporte o salían caminando aunque estaba bastante lejos.

Por lo tanto, si bien todos los días llegaba a ella junto a alguien que también trabajaba en el lugar y me daba lo que se dice un aventón, lo mismo alguien lo hacía de salida sin embargo tenía que permanecer todo el día en las instalaciones.

Mi hora de entrada era a las 7 y 30 de la mañana y la mayor parte de los días mi salida era a las 9 de la noche, ya que tenía entre ellas horas libres .

Era un centro educativo que contaba desde el Jardín de Niños, hasta la Universidad, cubriendo todos los ciclos escolares y una Escuela Normal donde se formaban maestros y educadores.

En las mañanas daba clase en la sección de Primaria y en la Escuela Normal y por las tardes de 16 a 21 horas en la Universidad, con algunas horas libres en el medio sin embargo no podía moverme por no tener locomoción y aunque la hubiera tenido estaba tan alejada esa zona de todo que no me hubiera alcanzado el tiempo de ir y regresar en hora.

Tenía unos jardines bastos y hermosos, muy bien cuidados, donde corría un pequeño riachuelo que era todo un encanto para después de la comida mientras se esperaba a que comenzaran las clases tomarse un café y quedarse extasiado escuchándolo, daba remanso.

Eso sí, no había ningún sitio a donde ir a comer, salvo la cafetería de la escuela, pues el lugar no lo necesitaba, ya que sus casas eran grandes mansiones que ocupaban manzanas, donde dentro se podía encontrar desde zoológicos, mini golf, piscinas, canchas de lo que se les ocurran, los más exóticos jardines climatizados de acuerdo a la necesidad de los diferentes ecosistemas, así como otra cantidad de excentricidades que eran muy difíciles imaginarse que eso existiera en una casa particular, sobre todo para alguien que venía de un país en donde las grandes fortunas eran muy pocas que pertenecían a una clase media privilegiada, todos viajábamos en el mismo sistema de transporte y a partir de la secundaria la educación era pública para todos, por lo cual no se veían muchas diferencias sociales.

A mí me sorprendía como los que habitaban el lugar se referían «a bajar» cuando tenían que ir por algún motivo a la ciudad, cosa que solo hacían en la mayor parte de los casos, para tomar el camino al aeropuerto rumbo a los Estados Unidos donde muchas señoras iban una vez cada quince días a hacer su supermercado o a Europa donde a muchos les encantaba ir a comprar sus ropas o a alguna playa, pues todos sus entretenimientos y lugares a los solían ir los tenían alrededor de donde vivían.

Era muy común que muchos niños comunicaran:

-Miss, voy a faltar el viernes y el lunes porque me voy a París a comprar mis camisas- cosa que al principio a mí se me hacía una excusa muy original para luego darme cuenta que en donde estaba era otra realidad y que así era.

Sin embargo ese no es el tema de lo que les iba a hablar, sino que el aguacate lo empecé a comer por hambre y dirán qué relación tiene estando en un lugar donde había tanto dinero, más allá que fue un espacio que también me enseñó que el hambre también allí existe y a veces más terrible que en los lugares que no tienen con qué hacerlo, más allá que este es otro tema.

Pues aquí les va la historia.

No me quedaba otra posibilidad que comer todos los días en la cafetería de la escuela, en donde servían una comida corrida.

En México, la comida corrida es un menú de bajo costo que se sirve principalmente al mediodía en las fondas de las grandes ciudades del país, que consta de una sopa, arroz o spaghetti, un plato principal que suele llevar carne o algún tipo de guisado y un postre generalmente una gelatina, un dulce o frutas y el agua de sabor.

Comer una comida de este estilo en cualquier lugar que se haga lo deja a uno satisfecho y sin hambre, sin embargo en la cafetería de ese lugar no podían servir raciones más pequeñas pues hubieran sido platillos de nada y el precio no era económico sino todo lo contrario como quien dijera se aprovechaban de los que teníamos a fuerza que elegirlos.

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comida corrida

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Eso sí todos los días servían como algo extra un aguacate y una razonable cantidad de tortillas, hay que tener en cuenta que en aquella época eran muy baratos, pues todavía no había comenzado la fiebre del guacamole en el mundo, ni del super alimento, entonces no me quedó más remedio que pasar hambre o acostumbrar mi paladar a su sabor, sin lugar a dudas opté por la segunda posibilidad después de varios días donde el estómago crujía y solicitaba algo más en él.

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Recuerdo que iba poniendo rodajas en una tortilla de maíz, con un poco de salsa pico de gallo que se hace con jitomates (tomates), cebolla, cilantro, chile jalapeño, jugo de lima, a falta de ella unas gotas de limón y sal, previo le quitaba el chile para que no me picara mucho, me hacía un taquito y lo iba comiendo acompañando al resto de la comida.

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salsa picodegallo1

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Poco a poco me fui haciendo al paladar de tal forma que luego ya no podía faltar el aguacate en mis comidas diarias, extrañándolo sobre manera cada vez que iba a algún lugar en donde no se acostumbraba a comerlo.

En México es parte esencial en las comidas, díficilmente se puede pasar sin él, tanto así que hay muchos puestecitos en la calle que se dedican a venderlos por unidad, donde también hay nopalitos, habas preparadas entre otras cosas

La palabra aguacate proviene del náhuatl «ahuacatl», que quiere decir testículo y se refiere a la forma de la fruta y de la manera que cuelga en el árbol, por ello también se le conocía como la «fruta de la fertilidad».

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Para los Aztecas tenía poderes especiales, daba vigor a quien lo consumía y lo consideraban afrodisíaco tanto para los hombres como para las mujeres.

Pero esto se los dejo para contárselo en la próxima entrega.

CONTINUARÁ…

MÉXICO

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10 comentarios en “HECHO EN MÉXICO: EL AGUACATE (1)

  1. Es verdad lo que dice Julie, es muy interesante lo que cuentas.
    Me ha gustado conocer esa etapa tuya de profesora en ese lugar tan elitista.
    Me gustan los aguacates aunque no los como mucho. Es cierto que están muy de moda, veo mucha gente desayunando tostadas con aguacate por encima, en lugar del tradicional pan con aceite de oliva o tostada con mantequilla y mermelada.
    Abrazo!!

    Le gusta a 2 personas

    1. Gracias Eva, me pone contenta saberlo.
      Aquí en México siempre se comió y antes era super barato, ahora ya no tanto, por el contrario, salvo en algunas épocas o si consigues como en donde vivo los de la región, pequeños pero muy sabrosos.
      Se han ido cambiando las costumbres alrededor del aguacate ya que lo consideran ese super alimento por eso también lo toman al desayuno para nutrirse bien. Un abrazo grandote

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  2. Qué interesante lo que nos cuentas, Themis. Conocí el aguacate durante mis viajes a México, y al principio no me gustaba, pero luego me pasó lo que a ti, me fue gustando
    tanto que ahora lo compro aquí en España para hacer guacamole. Me encanta. Pero sí conocí los campos de aguacate en Michoacán, especialmente en Uruapan donde tengo
    muy buenos amigos. Creo que ahora todo está cambiado. Pero me encantó la zona poblada de tan hermosos árboles. Me gustó mucho leerte. Como siempre. Felicitaciones.
    Mi abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    1. Hermoso Michoacán, lástima que ahora esté imposible justamente por «el oro verde» como se le conoce a esta fruta. Un poster de una cascada en Uruapan me llevó a desviarme del camino en el que iba y llegar a conocerlo, luego fui muchas veces pues también tenía un gran amigo. Muertos todo una maravilla de tradición y creencias, Patzcuaro que era el lugar base a donde llegaba. Un abrazo grande y gracias Julie

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