DELICIAS CULINARIAS: LOS TAMALES (1)

EL DESCUBRIMIENTO

Hacía un ratito que había despertado y estaba tomándome mi café de la mañana esa sabrosura que deleita la entrada a la realidad después de haber andado toda la noche en los brazos de Morfeo vagando por lo onírico, cuando escucho a lo lejos:

«Ya llegaron sus ricos y deliciosos tamales calientitos;
acérquese y pida sus ricos y deliciosos tamales calientitos;
hay verdes, de mole, de rajas y de dulce con pasitas…»

En casi todos los pueblos y ciudades de México en las mañanitas bien temprano y en las tardecitas salen los vendedores de este exquisito “envuelto” pues para desayuno y para la cena son ideales.

Muchos de ellos van montados en bicicletas,

*

*

también a estas horas se le encuentran en diferentes esquinas donde con su gran olla tamalera los están vendiendo en un plato o para llevar o en una guajolota que es el tamal dentro de un pan, acompañado del sabroso atolito (bebida caliente hecha a base de maíz) o de champurrado ( que lleva chocolate) .

*

*

El pregón me fue llevando hacia atrás en el tiempo hasta llegar al preciso instante en que los había probado por primera vez y la impresión que me habían ocasionado.

No llevaba mucho de haber llegado a la Ciudad de México, iba a pasar el día sola ya que mis anfitriones tenían que trabajar y no regresarían hasta la noche, por lo tanto me sugirieron que me fuera al centro de la ciudad y diera un paseo por ella.

Ya me manejaba muy bien en el metro cosa que había aprendido casi instantáneo y me había gustado mucho pues se me hacía muy simple, en todos lados lo encontraba y había una estación cercana a donde me hospedaba, cosa que para mí era un deleite pues de una manera muy sencilla y rápida me llevaba a casi todas partes.

Allá fui tomé el metro y llegué hasta una estación que me habían sugerido que bajara, la de Pino Suarez. Me habían contado la historia de que cuando la construían habían encontrado una pirámide en las excavaciones y la habían dejado dentro,  lo que me maravilló, pues tenía mucha curiosidad por ver una ya que nunca lo había hecho.

Era la pirámide de Ehécatl, el dios mexica del viento, también conocida como “la zona arqueológica más pequeña de México”, que formaba parte de la vasta zona ceremonial que fue la antigua Tenochtitlán.

*

*

De ahí tomé por dentro mismo un pasaje que llevaba directamente al Zócalo de la ciudad, y a la estación donde se recreaba en una maqueta lo que había sido Tenochtitlán, recuerdo que me impactó mucho el verla, pues mostraba la grandiosidad que había tenido en aquellos tiempos antes de que los conquistadores  la hubieran sepultado queriendo borrar todo rastro de ella y poniendo encima sus propios edificios a la usanza de ellos .

Al regresar a la superficie también fue muy impresionante ver la belleza colonial que estaba alrededor de esa plancha desolada que se me hizo la plaza del Zócalo.

Estuve caminando por un muy buen tiempo, recorriendo las calles sin ningún lugar predeterminado, entrando a donde podía, quién sabe por dónde andaba, disfrutando de lo que me encontraba cuando de repente veo un autobús que tenía como destino la ciudad de Puebla que da la vuelta, toma la calle por la que iba y sigue derecho hasta parar en la esquina.

-Puebla- me digo a mi misma y sin pensarlo salgo corriendo y lo abordo.

Me senté muy cómodamente e iba mirando por la ventana extasiada viendo todo lo que sucedía en las calles, los lugares por los cuales pasaba y el percibir lo grande que era la ciudad que parecía que nunca terminaba, hasta que tomamos la carretera.

Ahí caí en cuenta de lo que había hecho, estaba viajando a otra ciudad y ni siquiera sabía cuánto tiempo me llevaría el viaje, me habían dicho que era muy hermosa y que no estaba lejos, ahora que significaba esto último, ¿quién sabe?, sobre todo para pobladores que cuatro horas era cerca y yo venía de una concepción en donde simplemente una era el otro lado del mundo. Sin lugar a dudas todo es relativo.

Ya no podía hacer mucho más que seguir con ese loco impulso que me había hecho subirme al autobús solo por haber visto el destino, me solía pasar eso pero nunca rumbo a un lugar que desconocía y en otro país que no fuera el mío.

Llegué a Puebla, me fui directo al centro caminando pues es un buen punto para partir, sobre todo cuando uno no sabe a donde ir y garantía de que ahí se encuentra la zona colonial, recorrí, me metí  en todos los lugares que pude, hasta que ya cansada me compré un café y me senté buen rato en una plaza a beberlo.

Me entró el hambre, ahí me di cuenta que pagando el pasaje de regreso a la Ciudad de México lo que me quedaba para comer era casi nada.

No llevaba dinero pues la idea original era regresar a la casa y ahí hacerlo, el gasto que había hecho en el traslado había consumido la mayor parte del dinero que disponía.

Me puse a buscar algún lugar donde poder comer algo o una panadería para por lo menos comprar unos panes y ahí pasé por un lugarcito donde anunciaban tamales a un precio que era el adecuado para lo que disponía.

No sabía lo que eran, pero bueno era hora de probarlos.

Me dijeron:

-Hay de mole, de rajas, verdes, rojos, dulces y también oaxaqueños

Ya había probado el mole y me había gustado y una salsa roja y también, así que pedí uno de cada uno.

En un plato me sirven dos envoltorios hechos con hoja de maíz, los cuales estaban bien calientes y lanzaban un aroma que no podía distinguir, totalmente nuevo para mí. Primera vez que veía e iba a comer un alimento envuelto en una hoja, cosa que se me hizo extraña y por otro lado muy exótica.

Empecé a retirarle la hoja y ahí apareció, una masa de maíz, con una salsa roja, con algo dentro, cocido al vapor, comencé a comer, me di cuenta que llevaba pollo y mucha manteca, que estaban bien sabrosos, un poco picosos y por otro lado borraban al hambre, lo acompañé con otro café pero esta vez de olla, otra delicia mexicana.

Se dice que esta forma de preparar el café se originó en la Revolución Mexicana, cuando las Adelitas tenían que preparar ollas de él para darle de beber al ejército durante las noches de fogón, le agregaban piloncillo y canela, pero esto se los dejo para contárselo en otro momento.

*

*

Fue todo un descubrimiento y me volví aficionada a ellos, tanto que luego por las noches solíamos ir a buscar a un lugar cerca de la casa, que tiene una gran tradición hasta el día de hoy en su elaboración , “La flor de Lis” se llama y me encantaban.

Más allá que luego descubrí los de las diferentes regiones, los hechos caseros y bueno indudablemente son otro deleite, por cada lugar que iba pasando descubría la variedad de ellos que hay en este país en donde cada estado tiene los suyos propios y a veces cada pueblo.

Comer los de elote tierno que se hacen después de la primera cosecha en las comunidades donde generalmente se les está esperando pues se viene de un momento en donde todo lo almacenado se ha acabado y el ayuno es parte de la dieta diaria, con ansias se esperaba este momento, es indescriptible su significado y el sabor a comida de dioses que guardan.

Se hacen en grandes cubetas pues luego se reparten entre los vecinos, que a su vez cuando cosechan su elote hacen lo mismo y por un buen tiempo se está de fiesta, más allá que solo es la masa con ese dulcesito a elote tierno, ese dicho que dice “a barriga llena corazón contento” en este momento se comprueba, la comunidad entera sonríe.

*

*

Los de frijolitos que también es otro momento cuando de la carencia muchas veces se pasa a la abundancia pero esta vez con la cosechas de ellos, un pasaje no solo de alegría sino del poder compartir una delicia después de la escasez vivida.

Vienen desde la época prehispánica donde eran un platillo ceremonial y para las fiestas, aunque en lo cotidiano también se comían.

El nombre de este platillo viene del náhuatl “tamalli”, que significa “envuelto”, se dice que México es el país de origen y que de ahí los mexicas que eran unos grandes comerciante lo extendieron por toda Latinoamérica.

Más allá que esto se los dejo para contárselos en la próxima entrega…………….

CONTINUARÁ………………….

MÉXICO

***

UNA DELICIA DE FLOR

HECHO EN MEXICO: HUAUZONTLES

HECHO EN MÉXICO: EL MOLE

DELICIAS CULINARIAS: EL NOPAL

DELICIAS CULINARIAS: EL POZOLE

***

Te invito a visitar mi página de face

blog de themis

Y TAMBIÉN  EL BLOG

puedes encontrar otras entradas que te interesen.

Link Pagina Principal 1

GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

FIRMA baja res

8 comentarios en “DELICIAS CULINARIAS: LOS TAMALES (1)

  1. Me encantan tus relatos de comida mexicana porque a mi me gusta mucho probar platos nuevos y me imagino degustándolos.
    No sabía que los tamales son originarios de México. En Chile se llaman humitas y hay de un solo gusto. Como mucho, hay gente (como mi hija), que los espolvorea con azúcar.
    Y bueno, viniendo de una cultura en la que el picante no es tan común, me costaría un poco comerlos. Pero todo es cuestión de costumbre, como decís por ahí.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Ruth, me alegra que te gusten los relatos.
      El tamal se extendió a partir de México y lo encuentras en casi toda América Latina, salvo en países como Uruguay.
      Hay muy variados tamales, entre ellos dulces, que serían como al que tu hija le pone azúcar, que no son picosos, otros sí, super picantes. Una vez que te acostumbras son tan deliciosos que el sabor al picante solo le acrecienta lo sabroso. Un abrazo grande y feliz fin de semana

      Me gusta

  2. Me ha gustado mucho todo lo que cuentas. Esas excursiones sin rumbo determinado me atraen. Hiciste bien en subirte al autobús.
    La comida mexicana es muy variada y deliciosa, pero creo que no para mí, el picante no me gusta, qué le vamos a hacer!!
    Abrazo

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Eva, la verdad que fue un hermoso y emocionante paseo que determinó mucho en mi vida, por algunos encuentros.
      No siempre es picante la comida mexicana, hay tamales dulces, o los de elotes o el de frijol que no llevan chile, hay mole dulce que no pica, igual que el pozole, depende en donde lo comas. También hay mucho chiles que no son picosos solo dan el sabor. Por otra parte una vez que te acostumbras no lo sientes.
      Eso sí la mayor parte de los mexicanos comen poniéndole salsa a todo y esas si pican. pero se preparan aparte.
      Un abrazo grandote, que tengas una linda semana

      Me gusta

  3. Uuuufff! Qué ricos tamales, también me encantan las Carnitas de Quiroga, no las conocía. Y los tamales, me costó acostumbrarme, pero una vez que empiezas, pasa como el picante, ya no puedes dejarlo. De la comida mexicana todo es rico, pero mi platillo favorito son los tacos al pastor. Haces que vuelva a México, Themis. A Puebla, he ido varias veces; esas calles cerca del Zócalo en el DF… Gracias por traerme tantos recuerdos. ¡Ah! Y Qué rico ese café de olla… Gracias. Un beso.

    Le gusta a 1 persona

    1. Una delicia, un placer comerlos. A mi me costó mucho poder comer la tortilla pero una vez que lo hice ya acepté todo lo hecho de maíz, salvo los atoles que hasta el día de hoy no puedo con ellos.
      ¡Los tacos al pastor!, con mucha piña.
      Me alegra mucho traerte en un paseo por México, mientras rememoro .
      Un abrazo grande y feliz semana

      Me gusta

Gracias por comentar...!!!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .