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DELICIAS CULINARIAS: EL POZOLE

VIEJOS RECUERDOS

Todo sucedió una madrugada, en donde nunca me hubiera imaginado la aventura que la vida me tenía reservada.

Hacía poco que había llegado a México cuando me invitaron a hacer un viaje por la región del Bajío.

Se había decidido salir en la noche, luego que regresaran del trabajo y cuando ya el tránsito estuviera más despejado, a una hora que nos permitiera llegar a la primera ciudad en donde pararíamos Querétaro para ahí cenar en un lugarcito muy especial que no recuerdo cual era ni la comida que iba a probar.

Allá salimos todos felices, la noche estaba templada, hermosa más aún fuera de la ciudad, tomamos la carretera la cual estaba desértica, íbamos a buen ritmo, todo parecía que fluía de una manera asombrosa, cuando de repente el auto se detuvo y ya no quiso arrancar.

Estábamos en el medio de la nada, la única referencia que teníamos era que habíamos pasado hacía ya unos cuántos kilómetros un pequeño pueblo en el cual se anunciaba servicio de grúa y mecánico.

Emprendimos la caminata ya que los pocos carros que pasaban no paraban, se seguían de largo.

Recuerdo la noche estrellada, obscura, donde no se divisaba ni una sola luz, ni siquiera la luna para que iluminara.

Después de haber andado por un largo tiempo, al dar una vuelta allá a lo lejos divisamos luces, sin lugar a dudas era el pueblo, más allá que aún quedaba un gran tramo para alcanzarlo.

Al llegar enseguida buscamos al mecánico, se le dijo lo que sucedía y nos subimos a su grúa rumbo a donde nos había dejado tirado el vehículo.

Necesitaba un repuesto para poder dejar al auto funcionando pero sería hasta el otro día pues no lo tenía y había que ir a la capital a buscarlo, así que lo enganchó en la grúa con lo que hice mi primer viaje en una de ellas.

Maravilloso, una noche estrellada en la carretera caminando kilómetros, un paseo en grúa, ¿qué más me deparaba México?, pues desde que había llegado me venía mostrando un mundo nuevo, alocado, lleno de sorpresas.

Dejamos el auto en su taller y nos llevó a que nos hospedáramos en el único hotel que había, que era una casa adaptada para ello.

Le preguntamos por algún lugar para comer pero dijo que todo estaba cerrado a esa hora que había que esperar a que amaneciera.

El hambre que traíamos era descomunal, así que le pedimos si podía ser cualquier cosa no importaba lo que fuera.

Ahí el encargado del hotel nos dijo que había un lugar en las afueras, Doña Jacinta que vendía pozole en la madrugada, para los borrachitos trasnochados, que les sirve para la cruda, pero quién sabe si era un buen lugar para que yo fuera.

Eso sí nos dijeron los dos que era el mejor pozole que íbamos a comer en nuestra vida pues lo venía haciendo desde la época de la Revolución, lo había aprendido de su abuela que a su vez lo había aprendido de su abuela y de ahí para atrás.

También nos dijo que él podía llevarnos pero que luego teníamos que regresar caminando.

El hambre podía más así que para allá fuimos, estaba en las afueras del pueblo, una enramada con un fogón, en donde una gran olla de barro humeaba y dejaba en el aire un aroma penetrante, se me hacía como si estuviera viajando por el tiempo, pues el ambiente semejaba principio de siglo, las fotos que había visto del México de esa época.

-Tres pozoles

-¿Con carne de cerdo o pollo?

-Pollo

*

*

Pregunté qué era lo que iba a comer y me dijeron que explicarlo estaba difícil que mejor esperara y lo viera.

Ni idea de lo que traía ese plato hondo de barro cuando me lo pusieron delante junto con una cantidad de platitos con lechuga, rábanos, orégano, salsa picante, limón, chile piquín y muchas tostadas (las tortillas de maíz frita u horneada para que queden crujientes) que es con lo que se acompaña.

Eran unos maíces enormes en un caldo verde, donde traía carne deshebrada de pollo, aguacate, un poco de crema y queso fresco, al cual se le iba agregando todos los ingredientes que estaban en los platitos de acuerdo al gusto de cada quién.

*

*

Cuando habíamos comido un poco del contenido, se acercó Doña Jacinta una mujer de quién sabe cuántos años ya que es medio engañoso saber la edad que tienen pues llega un momento en que quedan como estacionadas y para nada demuestran el tiempo que ha pasado por ellas.

Ahí, uno de mis acompañantes enseguida le empezó a hacer plática, mientras le decía que estaba muy sabroso y que lo estábamos disfrutando mucho, cosa que la puso muy feliz, pues como bien dijo casi nunca llegan gente de la ciudad a su changarro y menos a esa hora, lo que le daba mucha curiosidad saber de dónde habíamos salido.

Se hizo la plática, se le contó el cuento detrás de nuestra llegada y sin muchas vueltas se le preguntó lo que había contado el mecánico que ella hacía pozole desde la época de la Revolución.

Comenzó entonces con su propia historia, resulta que era huérfana de madre y el padre se había ido con los revolucionarios así que se quedó a cargo de la abuela que fue quien la crió y se dedicaba a hacer este platillo tan mexicano, ella la ayudaba pues no había escuela ni nada para ir, así que ese era su trabajo.

Cuando llegó la Revolución era una niña como de unos 11 años, vio pasar a muchos por esas tierras de ambos bandos al General Obregón, que estuvo un tiempo con su tropa instalado en las cercanías, también en los trenes venían los levantados, pues resulta que había llegado el ferrocarril un poquito antes que comenzara todo.

Así siguió contando anécdotas vivida por ella cuando niña, como el día que volaron el puente, que eso lo hizo Villa para frenar a las tropas de Obregón que venían ganando terreno.

El puente lo habían construido para que pasara el tren, contaba que era una hermosura, pero un día se oyó una gran explosión que sacudió la tierra, que asustó a todos pues si bien estaban acostumbrados a los balazos, no así a que detonaran explosivos.

Cuando se la miraba a Doña Jacinta mientras se escuchaba sus historias, peinada con sus trenzas, con su falda larga, con su rebozo, en ese escenario que parecía de otro tiempo, con esa fuerza que mostraba, esa templanza, se asemejaba que en su juventud había sido como una adelita, esa mujer mexicana que acompañaba a los revolucionarios y que eran capaz de luchar junto a ellos o de hacer de enfermeras o de cocinar, también conocidas como soldaderas.

*

*

No puedo decir la delicia que me fue probar ese pozole, vivir ese momento mientras lo saboreaba, escuchando esas historias y dejaba al hambre atrás, estar en ese escenario que si no hubiera sido por el infortunio lo más probable que nunca lo hubiera conocido, ese México que está por detrás, ese que guarda el cuento y que no se presenta a primera vista.

***

El pozole es uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana, por eso se consume en las fiestas patrias, viene desde la época prehispánica.

Su nombre proviene del náhuatl pozolli, que significa “hervido” o “espumoso», por su forma de preparación.

El ingrediente principal es un tipo de maíz cacahuazintle o maíz pozolero, que se caracteriza por tener granos muy grandes, que sueltan mucha espuma al ser hervidos hasta que estallan, razón por la cual los mexicas decían que se transformaban en flores blancas.

*

*

Cuentan que ellos lo preparaban al pozole con fines religiosos, para lo cual utilizaban carne humana de un enemigo que hubieran hecho prisionero, la mejor pieza generalmente el muslo la ofrecían al tlatoani (gobernante), con ello le expresaban respeto, costumbre que fue erradicada cuando llegaron los españoles donde se comenzó a preparar con carne de cerdo. Más allá que hay quienes desmienten este hecho.

El pozole puede ser blanco, verde o rojo, dependiendo de la mezcla de chiles que se utilice para darle color al caldo y hay muchísimas variantes de acuerdo a la región del país en donde se elabore, eso sí, da igual cual sea no deja de ser un platillo muy balanceado, nutritivo y sabroso, que si un día estás en México no dejes de probarlo, pues realmente vale la pena.

MÉXICO

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UNA DELICIA DE FLOR

HECHO EN MEXICO: HUAUZONTLES

HECHO EN MÉXICO: EL MOLE

DELICIAS CULINARIAS: EL NOPAL

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Aquí les dejo la canción «La Adelita» de la Revolución Mexicana cantada por Amparo Ochoa espero que la disfruten

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Agradezco las fotos tomadas de internet

FOTO FOGÓN

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8 comentarios en “DELICIAS CULINARIAS: EL POZOLE

    1. Es que las diferentes comidas comenzaron a traerme recuerdos de esos que están guardados en el baúl y en estos años en donde uno se encuentra en la recapitulación sacarlos para afuera le dan un aderezo especial y los recrean con el colorido del descubrimiento y la aventura. Gracias Carlos, un abrazo y que tengas una hermosa tarde

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    1. Fue un recibimiento de México increíble de forma inesperada, la carretera vacía caminar por un largo tiempo contemplando ese cielo obscuro lleno de brillantes, sí sin lugar a dudas aun persiste en el recuerdo la imagen y el momento.
      Todavía aquí en donde vivo se pueden ver las estrellas, más cuando la noche te agarra en el monte lejos del pueblo.
      El pozole una delicia a mi me encanta. Un abrazo grandote y gracias

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  1. No me imagino a qué sabe el pozole, ni si es una comida fría o caliente. Pero en esas fotos se ve super apetecible y despierta el apetito.
    Y por otra parte, me recuerda cuando era niña que en la tele y en el cine psaban muchas películas mexicanas (antes que se masificara lo holliwoodense).
    Grcias por compartir todas esas historias bellas.

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    1. Es una comida caliente como un caldo tiene sabor a choclo, elote unido a todos los demás ingredientes, para mí es super sabroso.
      A mí igual cuando llegué a México se me hacía estar muchas veces dentro de una película, me maravillaba, también veía muchas con mi madre. Gracias Ruth, te mando un abrazo grande

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  2. Como siempre, un placer viajar a México, probar sus platos. conversar con sus gentes y sentir ese espíritu tan familiar y entrañable… Gracias Themis, No he probado el de Querétaro, pero sí el de Michoacán, Una delicia. Gracias, amiga. Un fuerte abrazo.

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    1. Donde sea, de la región que sea el pozole siempre será una muy buena comida, que se saborea con mucho deleite. Michoacán un hermoso estado, y también con gastronomia muy peculiar. Gracias a tí Julie por comentarlo, un abrazo grandote

      Le gusta a 2 personas

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