LAS SEÑALES DEL CIELO Y LA TIERRA(2)

CUANDO EL ENTORNO SE OPACA

El día estaba desvanecido, era muy extraño lo que pasaba con los colores o por lo menos la forma en que los percibía, me hacía sentir asombrada, como si en lo que me enclavaba cada vez que salía hubiera desaparecido, como si no tuviera revestimiento de nada y la realidad cruda y llana lo hubiera invadido.

No eran los grises porque el día estaba nublado, no eran los blancos de cuando el Sol está en su pleno apogeo, no era la niebla la tela que lo esfumara, no era el reflejo de la luz en la arena…

Encaminé mis pasos rumbo al campanario.

Al llegar a él me había encontrado con la sorpresa que una vara me estaba aguardando ahí delante de donde siempre me siento, llevaba tiempo buscando una y ahí se aparecía.

Si quieres saber la primera parte de esta historia aquí te dejo donde encontrarla.

Había bajado, me había resguardado en un espacio donde me sentía rodeada,  en donde el amarillo dorado que irradia vida se conservaba, era como estar en el cobijo de una cueva.

Salí de él, rodeé la Iglesia y me encontré con la pared como si fuera un gran telón aúreo donde mi sombra se reflejaba.

*

*

“Sombra peregrina,

sombra ambarina ,  

me custodias,

me acompañas”

*

Poco a poco la visión del día se había ido transformando, me llamaba la atención verlo de la forma en que lo miraba, vi como el Hermano Sol se fue, como abandonó los parajes como si estuviera apurado, de una manera muy discreta, sin dejar señal, apagado, solo unos pequeños vestigios amarillos que se disolvieron casi sin dar tiempo a observarlos.

Seguí caminando hacia la pendiente para ir de regreso a la casa, en eso estaba, algo dentro mío no creía lo acontecido, que el día hubiera desaparecido sin dejar atrás la huella resaltada de ese acontecimiento, había dejado a mi alma perpleja.

Iba con mi cabeza gacha, cuidando los pasos que daba, giré sobre mi misma, obedecí un mandato que surgía de adentro que me decía que la levantara y mirara al cielo desde ese ángulo.

Ahí la encontré, ahí la vi, lejos muy lejana, como ausente, como un punto de una luz muy opaca, sin dejar de si una traza clara, ELLA mostraba señales de sentirse acongojada en el cielo que surcaba.

*

*

Un gran cactus era el escenario en donde se mostraba esa luna creciente, esa luna esperada.

*

*

Seguí bajando, extrañada, llena de un sabor a un sentir que desmoronaba, como si el fin de todo estuviera cerca, como si los grises de un día sin nubes, el celeste  decolorado revelaran  una manifestación de los tiempos que hacía que la realidad se estuviera exponiendo, abierta, clara, desnaturalizada.

El Cielo y la Tierra como si hubiera habido un acuerdo entre ellos, mostraban la tristeza, se hacían cargo de lo que en el mundo del humano se desarrollaba estaban enlutados dándole el adiós a esa especie que por terquedad se apaga.

Algunos puntos luminosos aparecieron dispersos como las últimas llamas de un Hermano luminoso que quiso mostrar que aún había tiempo si se era capaz de reconocer lo ocasionado y de cambiar.

Sin embargo lo que mostraban era que un gran esfuerzo se necesita para dar vuelta lo realizado.

Giré y ahí la vi de nuevo entre las ramas.

*

-“Luna lunera, cascabelera”,

¿qué es lo que te pasa?,

¿por qué no resplandeces?

¿Estás abatida?

tan pequeñita,

tan dolida.

*

Seguí bajando, el alma como ella se hundía en sí misma y se reflejaba.

Volví a  mirar hacia atrás entre cactus le di el adiós, fue como si hablara

*

*

-No te dejes, se tú primero en dar el ejemplo, no esperes que el afuera revierta lo ocasionado, haz todo aquello que en tu espacio tienes que hacer, no esperes a los demás, comienza contigo mismo, toma consciencia, despierta, no duermas este sueño de opio que hemos aceptado, sal de la adicción  y vuélvete parte del rescate sin búsqueda de aprobación y aplausos, callado, solo muestra con tus actos lo que hay que hacer más que con el ¡bla, bla, bla! de un discurso vacío que da leña a algún sector que se beneficia con él, deja de luchar con las realidades que ya no sirven, no pidas peras al olmo, no creas que cambiando a quien manda algo se transformará, deja la ingenuidad para otro momento, para no dar pie a que nazca la respuesta:  “la inocencia te valga” …

Despierta, no sueñes, el tiempo se agota, hay que aprovecharlo.

MÉXICO

***

LAS SEÑALES DEL CIELO Y LA TIERRA (1)

CAMINO AL CAMPANARIO

EN BUSCA DE LAS SOMBRAS AMARILLAS

CAMINO AL CIELO (2)

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2 comentarios en “LAS SEÑALES DEL CIELO Y LA TIERRA(2)

  1. La Luna toca a angustia y a silencio, a la triste pesadumbre que anticipa la llegada de un tiempo turbulento. Lo que dices es bien cierto, al cambio necesario nace en los gestos que hace cada uno de nosotros. Un abrazo.
    Dan miedo aquellos que nos dicen quién es el enemigo. Así deben hacer los lobos con piel de cordero.

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    1. Bien dicho Carlos, cada día se va complicando la situación, sin darnos cuenta que somos una parte responsable de ella, vienen tiempo abrumadores y tenemos que estar preparados para no seguir tirando más leña al fuego. Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

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