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CRÓNICAS DESDE EL PATIO: “EL CUSTODIO”

Llegó la hora de la retirada

Estaba en el patio viendo la labor de las hormigas que se habían aparecido sin esperarlas por un hueco en el piso, juntaban las hojas secas del frijolito que el viento había esparcido, mientras otras las metían dentro.

No eran muchas como en la noche, ya que el día estaba muy caluroso y ellas trabajan a partir de la tardecita hasta el amanecer.

Mientras tomaba un poco de fresco, miraba el despliegue que tenían, llevaban días ya en la labor, unas lo hacían por la noche las que cortaban y las que acercaban al hoyo las hojas secas, sin embargo había otras que lo hacían en el día, eran las que se encargaban de recolectar por todo el patio a las que la brisa había hecho volar.

Traían sus cargas enormes, que por momentos parecían velas que las cubrían mientras se desplazaban por ese mar de cemento gris en el que se encontraban.

 

 

En eso estaba observando ese trabajo tan afanoso que hacían, donde recorrían para arriba y para abajo esa inmensidad de patio, juntando con mucho detenimiento cada una de las hojitas que se encontraban en diferentes rincones.

No se detenían ni un momento, llegaban junto al hueco y ahí las depositaban, para en cualquier instante la misma brisa juguetona hacerles una chiquillada, de nuevo soplaba y volvía a dispersar lo que con tanto dedicación habían logrado.

Llamaba mi atención como a pesar del obstáculo que tenían se mantenían firmes en su empeño, una y otra vez regresaban por esas traviesas que habían salido por los aires.

Eran el encargo que tenían y no había nada que las amedrentara para hacerlo, en una organización del estilo de las de ellas donde todo debe funcionar  como si fuera una maquinaria de reloj, no se pueden permitir que uno solo de los individuos se salga del carril y que no cumpla con lo que se espera que debe hacer.

 

 

Ahí estaba sumida en la contemplación cuando de repente junto a mis pies veo a una de ellas que sin cargas daba vueltas como si estuviera perdida, perturbada, como si algo le estuviera pasando, sin saber muy bien para donde ir; indudablemente algo la estaba alterando, no le permitía seguir con su tarea de recolección.

En eso a toda carrera veo que se acerca otra hormiga más pequeña, que muy bien no pude determinar su rol dentro de la organización, parecía un “custodio”, alguien atento a lo que les podía suceder a alguna de las transportistas.

Vino directo a ella se le acercó como que la tocó con las antenas y se prendió de una pata, no entendía muy bien qué era lo que quería hacer, ni nunca me enteré de qué era lo que sucedía, pude sacar varias hipótesis por lo que más o menos había visto de ellas.

 

 

Por un lado podía ser uno de los soldados o custodios queriendo volverla al hormiguero, pero más allá pensaba, si era una de las que estaba recolectando las hojas sueltas, ¿por qué motivo la quería llevar?. Pero…..siempre hay un pero o tal vez fuera uno de esos que quieren que lo transporten y se les sube encima a las obreras para que los carguen, dicen que son machos estériles los que lo hacen, pero…………………..¿a dónde pretendía que lo llevara?, pues suelen usarlo cuando cambian de hormiguero y dicen que las agarran de arriba no de las patas.

También cabía la posibilidad que fuera una hormiga enfermera, pues las tienen, se dedican a curar a aquellas que sufren alguna dolencia o accidente, parece que cuando es en las patas las lamen y con alguna sustancia que tienen logran componerlas, claro que eso lo hacen dentro del hormiguero, sobre todo cuando luchan con otros y hay heridos, pero…………..uno no sabe si también cabe para otras circunstancias.

Eso sí ahí seguía prendida de la pata y la otra como que no hacía mucho para quitársela de encima, aunque de repente parecía que jalaba para el otro lado, como si se estirara o si se quería desprender.

 

 

De repente sin esperarlo, ese nuevo personaje que había aparecido soltó lo que estaba haciendo y con la misma prestancia, rapidez y desenvoltura se regresó al hormiguero.

Ahí me quedé con una cantidad de interrogantes, lo llamé el “custodio” a ese protagonista, aunque después me quedé pensando hasta donde era acertado el nombre.

La maltrecha se repuso y se fue a seguir adelante con su tarea, como si nada hubiera sucedido.

Estuvieron más de diez días en el patio, limpie y limpie al frijolito que ya el pobrecillo no daba para más.

Antes de irse hicieron un barrido del mismo que me sorprendió, en eso estaban todo el día, hasta la parte de la cocina se metieron para inspeccionar si había alguna hoja para llevarse, de esas descarriadas por la corriente.

Me asombró el cumplimiento tan estricto de la limpieza, increíble todo el tiempo que le dedican a ella, todos los kilómetros que caminan buscando un pedacito perdido.

Ahí me quedé un muy buen rato contemplando el movimiento y a otro huésped que estaba en la pared, de los que se pueden decir que no me son muy agradables que también parecía que estaba metido en la acción que se desarrollaba.

 

 

Una mañana me levanté, me asomé a ver cómo iba la faena y ahí me encontré que no quedaba ninguna huella de su paso, todas habían desaparecido, era como si nunca hubieran estado si no fuera porque a la enredadera, esa que se estaba poniendo ¡tan bonita!, después de todos los males que había experimentado como el de la plaga de los pulgones y que cuando se repuso regaló como ofrenda sus primeras florecilla blancas en forma de estrellitas, la habían pelado, ni una sola hoja le quedaba.

 

 

Sin embargo esto es otra historia que para la próxima les contaré, cuando les hable de ese pequeñísimo mini huerto, que merece sin lugar a dudas que se hable de él.

Más allá cabe la esperanza que ella resurja, pues dicen que las “recolectoras de hojas” saben cómo hacerlo para permitir que luego la planta deshojada crezca con más fuerza, salvo en algunas partes que dicen que gracias a la acción del hombre por las quemas y la tala de bosques donde le han quitado su habitat y muchas de las especies de plantas que usan para cortar, se han tenido que volcar a sembradios que le son útiles al humano y se han vuelto una plaga que cada día que pasa se les está haciendo más difícil el combatir, solo les queda poner más veneno y a ellas empezar a organizarse con otras colonias o lograr cada día una más grande, para extenderse más en el territorio y entrar en la resistencia.

 

MÉXICO

 

No garantizo que la información volcada aquí sobre las hormigas pueda ser totalmente fidedigna pues mucha de ella ha sido extraída de la observación y de la suposición. Si alguien tiene más conocimiento sobre ello, agradecería que lo comparta o corrija el que no corresponde.

GRACIAS

 

 

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8 comentarios en “CRÓNICAS DESDE EL PATIO: “EL CUSTODIO”

    1. Si tal vez lo sea, pues si los hay dentro del hormiguero, es increíble a la organización que han llegado a lo largo de la evolución.
      La Flor es preciosa, tiene una delicadeza bien hermosa, me dio mucha alegría el verla, pues no la esperaba, no sabía que las daba.
      Un abrazo grande y gracias

      Me gusta

  1. Cómo me encanta leerte. Me haces recordar momentos con mi padre, observando la naturaleza. Gracias. Yo hoy estoy rodeada de nieve y hielo. Gracias también por venir
    a leer mi poesía. Deseo que estés bien y te cuides mucho. A veces creo que los animalitos que nos rodean nos protegen… Hoy los gorriones vinieron a la puerta a pedirme comida
    miguitas de pan. Los pobres no tienen que comer, también las tórtolas… los gatos…
    Estamos a menos doce grados bajo cero en Castilla. Bueno te mando mi abrazo y felicitación por tu blog.

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    1. Gracias por ello Julie es un honor para mí que lo hagas. Tus palabras son muy bienvenidas.
      También creo eso de los animalitos son nuestra compañía en esta tierra.
      ¡Cuánto frío!, pobrecitos los pajaritos deben tener hambre con el hielo y la dificultad de encontrar comida, bueno todos ellos.
      Más allá que saben que puerta tocar y en donde encontrar.
      Te mando un abrazo grande bien grande y de nuevo te agradezco y me alegra regresarte a buenos momentos.

      Le gusta a 1 persona

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