PLAYA LAS TOSCAS, URUGUAY

REMEMORANDO VIEJOS ENCUENTROS

 

Esto sucedió hace ya un muy buen tiempo,

ya ni recuerdo bien cuántos años pasaron desde que ello aconteció, sin embargo ahora con esto del retiro por el fenómeno del coronavirus, eso que nos ha caído desde el Cielo en conjunción con la Tierra, los cuales se deshicieron aunque fuera por un rato de esa plaga que los quiere acabar, por lo menos se restablecieron un poco antes de permitir que circulen de nuevo  sobre su faz, checar hasta donde hubo entendimiento y aprendizaje o es hora de volverlos a replegar con una medida más efectiva, que ellos mismos se encargarán de generar.

Por ahora se ha visto que tanto la Madre Tierra y el Padre Cielo se han robustecido con mucha rapidez sin esa peste de seres inescrupulosos,  para los cuales es más importante la Economía, mantener el estilo de vida que la propia existencia, poder salir que el mantenerse un rato sin actividad, con esa falsa idea de la libertad que manejan y a ello se suma sus guardianes que son  quienes los dominan y los hacen brincar al son de lo que ellos quieren, esos los que se creen dueños del mundo y todo lo que sobre él existe, los que desde lejos sin involucrarse mucho manejan los mercados y toman las decisiones de hacia dónde dirigir el rumbo de los acontecimientos, así que ni de un lado ni del otro parecería que va a haber autonomía.

Eso ya se acabó o bueno seguirán vendiendo la idea que se es libre en este Planeta porque se puede comprar lo que uno quiera y seguir consumiendo, para calmar la ansiedad por ese estilo de vida que se lleva.

Eso sí, algo seguro es que el encierro comenzó y una nueva forma de control se estableció, recrudeciendo el miedo saben bien para donde se salta y si no lo hacen con un poco de fuerza se les domina.

Quién sabe a donde va camino todo esto, no está claro o lo que es más tal vez es solo una fase de la experimentación, mientras no se defina hay que cuidarse, más cuando no se sabe lo que es real o lo que es falso.

Eso sí, es un gran momento para emplearlo en el desarrollo interno, robustecerse como hicieron el Cielo y la Tierra para estar más fuerte en todos los sentidos, refugiarse en ello,  desprenderse de todo lo que sobra e iniciar un camino nuevo.

Hay un gran caudal de energía  en la atmósfera, que hay que aprovechar sobre todo en el encuentro con la paz interior, con el lado espiritual para llamarlo de alguna manera, ese que nos permite ser más allá de las circunstancias en las que nos encontremos,  acercarse más a quién verdaderamente se es, al hacer que se vino a realizar en este plano y desde allí emprender el verdadero camino a la libertad, que nada tiene que ver con el dinero, con la fama y con el libre albedrío.

No luchemos en vano, luchar ya es arcaico, empecemos a evolucionar, a desenrollarnos, a descubrir todas las potencialidades que están ocultas, la evolución es eso, tiene más que ver con el develar, sacarse las vendas que nos impiden percibir lo que este mundo ES sin interferencias.

Para ello necesitamos llegar al Ser verdadero  a ese espacio en donde todo ES simplemente sin necesidad de dar explicación, ni definición, ni justificación. ni…ni….

 

 

Solo

 

**********

«CONÓCETE A TI MISMO»

Templo de Delfos

 

******

*

 

Uno de esos días que necesitaba algo para sujetar a esa ansiedad que de repente se desata y hay que aquietarla apenas comienza para que no se eleve como leche hervida y termine esparciéndose por todos lados, me puse a buscar en viejos archivos de fotos para ver con que me encontraba, hacer limpieza de los mismos y rememorar un poco.

Me encontré con una colección que ya la tenía olvidada, un pasaje a la Eternidad, cuando por un ratito nos permite sumergirnos en sus viajes misteriosos. Cuando se está en ella, el tiempo y los acontecimientos  evolucionan de otra manera, se funde el instante y se para al mundo.

 

Estaba viviendo en Las Toscas, un balneario de Uruguay, junto al Río de la Plata el más ancho del mundo, el mar dulce, con una arena con dunas dignas de caminarse, más cuando aún no han llegado los paseantes y turistas.

Bajé a la playa, se acercaba el atardecer, el viento se había calmado y la luz pronosticaba una tarde de encuentros sorpresas y mágicos con esos seres que habitan junto con nosotros esta superficie que nos sostiene.

Algo en la atmósfera llevaba a vislumbrar que era un día un poco especial, veníamos de una gran tormenta, el mar había subido un tramo bien grande, tanto así que se visualizaba hasta dónde había llegado, había dejado un filo de su agua del lado de las dunas, del otro él y en el centro una gran calzada vacía.

Había muchos peces muertos que la crecida había depositado sobre la arena, como cuando cambia en esta parte del mapa las aguas dulces del Río de la Plata por la salada que entra del Océano Atlántico y las aguas cafés del río se pintan con un toque verde azulado obscuro de la oceánica.

Me compenetré en caminar a un paso cadencioso, mientras me concentraba en las olas que iban y venían todavía con un dejo de furor en su voz, poco a poco me fui metiendo dentro de esa inmensidad de arena, dunas, mar y la luz comenzó a iluminar con un brillo muy singular.

La calzada se abría frente a mí, magestuosa, sin nada que se atravesara en la mirada.

De repente a unos metros se aparecen unos pájaros parados, para nada asiduos del lugar, en mi vida me los había encontrado y menos en estos parajes, por el contrario no los conocía, a medida que me iba acercando dos de ellos elevaron el vuelo y uno se quedó como para esperarme.

Fui marchando más lento, no lo quería pillar desatento y sorprenderlo para que no se volara como habían hecho los otros, sin embargo la  sorprendida fui yo, al ver  que ni se inmutaba, menos aún cuando lo apunté con la cámara para retratarlo, todo lo contrario fue su reacción, me mostró su mejor perfil y como el futbolista que sostiene el balón con el pie, él sujetaba su presa, muy orgulloso de su profesión.

Comenzó a posar y buscar distintos momentos para mostrarse.

 

 

Me encontraba bastante cerquita de él, estaba comiendo uno de esos peces muertos, con sus patas lo sostenía y con su pico lo despedazaba.

 

 

Ahí estaba bien metida en su acción, observándolo, mientras él me encantaba  con sus poses de gran señor, con su confianza, sin ningún problema, sin nada que lo perturbara.

-Hola, ¿y tú quién eres?- le pregunté- no te había visto por aquí

Solo me quedó mirando con unos ojos que se iban como dulcificando, nos reconocimos en la mirada, creo que nos trasmitimos que no había problemas, que los dos salíamos del mismo barro con diferente forma, también él con ganas de entablar una relación aunque fuere por un momento, como que había curiosidad de ambas partes.

Bajó su pico  sobre la presa muerta y me fue mostrando el procedimiento para írsela comiendo con lentitud y mientras él disfrutaba su comida, yo gozaba el haberlo encontrado y que se prestara de modelo.

 

 

Me senté en cuclillas para poder estar más cómoda cuando lo fotografiaba y hablaba con él, pues la arena todavía estaba muy húmeda como para poder sentarse en ella, tenía la impresión que iba a ser larga la sesión de fotos.

-Indudablemente eres de los que limpias el planeta de sus habitantes muertos, has de ser un carancho, aunque no lo sé, he sentido el nombre, pero nunca vi uno. ¿Qué haces en la playa?, pues no eres de estos lugares, tu eres más del campo, eso creo. ¿Te habrán hecho migrar los agroquímicos que están utilizando, como a muchos otros de diferentes especies que por ahí andan refugiados? . Ni modo, qué le vamos a hacer, tendremos que aprender a convivir, con buena voluntad lo haremos. Es tiempo de migraciones de todos los seres vivos, de aquellos que buscan nuevas tierras por diferentes situaciones, cada día nos cierran más los espacios………¿o estarás de paseo, eres turista?

Así seguí hable que hable y fotografiándolo .

Él comía con total tranquilidad, cuando levantaba su cabeza mientras tragaba me miraba, como si  prestara atención a lo que le hablaba.

 

 

Hasta que en un momento ya satisfecho de todo lo que había engullido, casi no quedaba nada, se dio la vuelta, caminó unos pasos, me miró por una vez más, posó mostrando su mejor ángulo con sus plumas despeinadas y se fue volando.

 

 

En esa acción estaba compenetrada, viendo como se alejaba rumbo al mar, cuando se sintió, un fuerte grito ¡CRA-CRA-CRA-CRRRR! con el cual lo llamaban del lado contrario del que había agarrado, entonces giró, pasó por donde estaba y  fue rumbo a las dunas, ahí sus «cuates» lo esperaban. Lo seguí con la mirada.

Los tres juntos retomaron el vuelo, mientras se escuchaban los sonidos que lanzaban a los aires.

 

¡¡¡¡¡¡¡¡ CRA-CRA-CRA-CRRRR!,  ¡CRA-CRA-CRA-CRRRR!,  ¡CRA-CRA-CRA-CRRRR !!!!!!!!

 

Ahí estaba viéndolos alejarse y aun saboreando ese encuentro, el haber estado con ese personaje que parecía salido de un cuento, cuando sentí a un bólido pasar  a cierta distancia por mi lado derecho, el del mar.

No había podido darme cuenta de lo que había sido, solo vi como una sombra que se deslizó con suma rapidez y llamó a mi atención, de inmediato volteé, ya se había alejado, lo vi, iba corriendo a una gaviota, era un perro.

 

 

De la manera en que movía las patas y las formas que hacía en el aire, se comportaba como un nuevo protagonista, chistoso y extraño, era como si flotara, indudablemente estaba «loco», esos que andan sueltos por todos lados y que uno se los encuentra sin darse cuenta y que hay que andar con las antenas paradas para poder reaccionar a lo que pueda suceder.

Siguió corre que te corre a la gaviota hasta que ésta se metió en  el mar, camino del horizonte, él sin pensar mucho fue tras ella, más allá que las olas que traían cierta fuerza no lo dejaron alejarse de la orilla pues lo devolvían y el pájaro se alejó.

 

 

Desistió, aunque cuando salió era como si buscara en donde depositar su atención, algo o alguien que lo incentivara  para emprender una nueva carrera,  ahí me le crucé en su visión y saliendo del agua enfiló a donde yo estaba.

 

 

Venía a una velocidad prodigiosa, era como si se deslizara sin tocar el piso, quedaba todo él suspendido, en posiciones increíbles que mostraban el espíritu de quien las ejecutaba.

 

 

Cada vez se iba acercando más, sabía que no me tenía que mover.

 

 

Tocó tierra muy cerca de donde estaba, sin detener el excéntrico correteo.

 

 

Hasta que ya lo tenía encima y parecía que se iba a estrellar contra mí.

En un parpadear estaba frente a mi lente, me miró con una cara muy dulce, fue muy hermoso el encuentro, dos almas que se saludaban con los ojos, cada quien en su forma, salidos de la misma esencia.

 

 

Un instante antes para impedir la colisión viró el movimiento, pasó a unos centímetros de mi cuerpo, su pelo mojado rozó mi brazo y las gotas de agua salada me salpicaron.

Un maestro indudablemente en manejar la distancia y un control total de su loca pasión, corretear y sorprender a lo que se le pase por su visión.

Y así siguió su chiflada galopada con un nuevo estímulo que se le había cruzado el cual le encantaba: persiguir gaviotas.

 

 

Seguí mi recorrido mirando como se alejaba, disfrutando la sonrisa que ambos encuentros habían dejado instalada en mi rostro. Los agradecí.

Llevaba conmigo la alegría escondida en los hechos  simples y sencillos que vuelven a la vida asombrosa, que nos muestran que todos somos uno, unidos al Universo, que cuando se rememoran vuelven a hacer que el corazón vibre en el mismo sentir, se abra a la Vida, se esté en donde se esté y cómo se esté.

 

GRACIAS

 

URUGUAY

Las Toscas, Canelones

 

ENCUENTRO CON LAS GAVIOTAS

EL GUERRERO YOGUI

 

 

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8 comentarios en “REMEMORANDO VIEJOS ENCUENTROS

  1. Yo también opino como tú pero no soy muy optimista. No me parece que el encierro ni todos los muertos nos vayan a hacer cambiar. Ya estamos otra vez volviendo a lo mismo como si no hubiera pasado nada.
    Como siempre me encantan tus encuentros con animales y lo bien que te relacionas con ellos.
    Me hizo gracia el perseguidor de gaviotas, sí que se lo ve alocado, muy metido en su diversión.
    Y qué bonito lugar, recuerdo otras fotos tuyas de esas playas.
    Un abrazo, Themis.

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    1. Muchos no habrán aprendido nada, otros un poco y algunos seguirán las enseñanzas, eso es así en todo, más allá lo importante es irse retirando de ese camino trazado de destrucción en donde todos somos responsables, sobre todo en lo que consumimos y en todo lo que necesitamos para vivir, totalmente prescindible. Eso sí prepararse para el próximo pues llegará y mucho más salvaje.
      Los animales son mis amigos, me relaciono bien con ellos y con los niños, el paisaje es el de mi niñez. Un abrazo y gracias

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  2. En el encuentro de una tarde entre los verdaderos protagonistas de la playa, cada uno muestra, los demás, su habilidad en el desempeño de la tarea. Gracias por compartirlo. Respecto a esa profunda reflexión fruto del largo confinamiento, lamento coincidir con tus pensamientos en lo que has escrito. El mundo tal y como lo conocemos, ya ha encontrado su propio remedio, de ahí surge la importancia de poner mucho cuidado cuando nos movemos. Un abrazo.

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    1. Así es Carlos, hay que tener mucho cuidado y tomar conciencia profunda de esta señal que nos ha llegado, es solo un adelanto de lo que sobrevendrá si seguimos manejándonos con los mismos criterios, por un lado está la Naturaleza y su remedio y por otro aquellos que nos consideran su ganado. Un abrazo

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