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ENCUENTRO CON LAS HOJAS

 

“Yo no busco. Yo encuentro”
Pablo Picasso

 

Antes de esta cuarentena del coronavirus, a la que yo veo como “la entrada al retiro”, ya la vida me estaba preparando para ello, poquito a poco por diferentes causas pasé mucho tiempo sin salir de la casa.

Todo comenzó el año anterior cuando tuve que quedarme encerrada por un período bastante largo, todo por culpa de una piedra que me encontré en el camino y bueno atacó el cimiento del cuerpo, cosa que no hubiera ninguna excusa para no atender el llamado.

-¡Quédate quieta!-la Vida estaba clamando

Mandaba a detenerse, si uno no hacía caso, disponía acontecimientos cada vez más fuertes para que así se hiciera.

Deambular por la casa con mucho cuidado no era problema, recorridos largos esos sí que no estaban permitidos, había restricciones y bastantes, luego hubo un tiempo de relax y podía hacer mis salidas cercanas, poco a poco fui agarrando fuerza, para volverme a inmobilizar de otra manera, fueron aquellos días de lluvia en la montaña donde fuera estaba que parecía resbaladilla de como patinaba con el lodo, solo salidas de emergencias y ahí en la vuelta nada más, para conseguir sobre todo alimentos, otros casi quince o veinte días que miraba al mundo a través de la ventana.

Regresé al desierto y ahí fue cuando me agarró la cuarentena y ya estaba difícil salir pues ir en autobuses llenos de gente durante horas sin saber muy bien que era lo que sucedía, no era buena medida, se corrían riesgos innecesarios.

Ahí fue cuando descubrí que me estaban mandando a un retiro, a estar un rato conmigo misma encerrada, a enfrentarme con los demonios que todavía habitan dentro y con los dones que no he descubierto, a preparar una vida que se está formando que no tiene nada que ver con la que llevaba, que aligerará el equipaje, sin lugar a dudas.

No sabía que era, no sabía que iba a venir, solo que el estar guardada era lo que iba a ser, con momentos más flexibles y otros más rígidos, pues era como si todo se estuviera descalabrando.

Mejor buscarle a la situación otra forma, así surgió, el nombrarla como retiro pues tiene otra connotación, más espiritual, más de cercanía con el ser interno y con lo sagrado, que decir cuarentena o confinamiento, que suena más a hospital o reclusorio.

Por otra parte vivimos una situación que desconocemos y no sabemos hasta donde la información es verdadera, por eso mientras si son peras o son manzanas mejor es no mezclarse mucho con el mundo, mantener las precauciones, uno no sabe en donde está parado y bueno eso es lo que hay que averiguar, para aprender a cuidarse y estar atento pues esto llegó para quedarse.

 

Un día en que estaba aburrida, acelerada que el retiro se había transformado más en un confinamiento se puede decir, que no podía concentrarme en nada, la ansiedad había ganado terreno y las viejas costumbres asomaban, ya me había saturado el fotografiar la sombra, los atardeceres en el patio, la luna, pues no le encontraba mucha variación y como que las posibilidades imaginativas estaban muy escasas, no aparecían modelos nuevos a los cuales enfocarse.

En resumen, andaba molesta porque la situación había cambiado, me habían sacado de mi zona de confort. Se había movido el piso.

Ahí andaba en el patio vacío recorriéndolo un poco como el recluso cuando sale y comienza a dar la vuelta bordeando las paredes,  como forma de control de si mismo y de hacer ejercicio, en eso estaba tratando de olvidarme del fastidio que en ese momento me acometía, buscando que mi interior regresara a la calma y no desatara una crisis, pues eso sí, me daba mucha flojera el tener que soportarme como niño berrinchudo y hastiado cuando en cierta forma no había solución para el problema, la única era cambiar la frecuencia y dejar de oponer resistencia a lo que era.

Dejar de desear lo que no había o no se podía o se había perdido o lo que fuera, había que centrarse en la que se estaba, no había de otra.

En eso andaba dando vueltas y más vueltas, en una acción monótona, respirando con una determinada repetición para concentrarme en ello y no prestarle tanta atención a la mente y a la emoción que siempre se pueden transformar en un problema cuando les agarra el miedo y más aún cuando quieren dominar para que sea lo que ellas quieren, como si pudieran controlar algo y si así llega a ser ahí comienza el conflicto, por  toda la energía que hay que poner para mantenerlas en equilibrio.

Al pensamiento hay que dirigirlo, aun cuando divage, no dejar que el agarre las riendas, hay que sujetar a la mente y no permitirle que esté dando consejos o plasmando deseos que no son pertinentes para el momento, al igual que al cuerpo.

Concentrada en el aire que entraba en mis pulmones, en el que salía de ellos, en una respiración consciente, en los pasos que daba en una acción repetitiva para intentar fluir como el viento suave, descargarme de todo eso que me pesaba y me hartaba para que él se lo llevara.

Al rato así fue, se desprendió todo eso que cargaba, la quietud interna comenzó a hacerse cargo del instante.

Seguí en el ritmo que se había creado, la sincronía que iban alcanzando la respiración con el caminar en una secuencia en donde inspiraba mientras contaba seis, retenía el aire en tres y soltaba en nueve, para volver a retener en tres y regresar al comienzo.

Ahí la mente tenía para entretenerse mientras hacía eso y el cuerpo la acompañaba con su movimiento. Armonizaban. Se entraba en la serenidad.

Así transitaba, ya sentía que despegaba como si estuviera fluyendo, como si una fuerza misteriosa hiciera que la cadencia se instalara y la desazón que me había entrado hacia un rato se iba desapareciendo, me apaciguaba.

Me había hecho eco de esas vibraciones que estaban alrededor que se sienten en el aire, muchas veces impregnadas con una tristeza infinita, incertidumbre, miedo y uno las respira.

El dolor andaba suelto, la pesadumbre, la obsesión, había que transformarlas, pues las vibraciones de todos quedan en ese espacio que nos rodea y viajan por todas partes, ¿quién sabe cuántas angustias venidas de otros lugares del mundo las tenemos cerca?.

Por eso tenemos que tomar consciencia de no soltar las nuestras, sin haberlas transformado en algo esperanzador, en algo bello, que nutra aunque sea un segundo el corazón de otros que estén lleno de congoja, que les dé un instante de paz.

Por eso mientras inhalaba pensaba en aquello que quería sacar y cuando exhalaba lo soltaba convertido en consuelo, era como liberar a esa bocanada de aire del peso que la asfixiaba y llevar al otro lado de la balanza el alivio.

Una acción para tener en cuenta y ejercitar en el retiro, también es la oración para aquellos que la profesan crea muy buenos efectos, cuando se vuelca el corazón en ello.

El Cielo es un espacio para contemplar y soltar lo que nace de nuestro adentro que no da paz, las dudas, los miedos, es una forma de limpieza espiritual y de restaurar la fe.

En eso estaba, como un lago en calma, metida en esa concordia que se estaba haciendo cargo de mí, cuando de repente se levantó el aire, el cual dejaba caer en su vuelo a las hojas de la enredadera que trepa el techo, hermosas ellas por sus colores ocres rojizos, junto se encontraba  viruta que viene de una carpintería cercana.

Entre todos lograban una hermosa gama de colores que llovían desde el  cielo .

En eso veo en una esquina del patio como algunas de ellas que quedan en el aire sostenidas por una estructura invisible, muy bien tejida, formando como móviles que bailaban.

Me acerqué a mirarlos y me fui metiendo dentro del espacio que conformaban, eran personajes que deambulaban en la nada, como si flotaran, creando diferentes escenas de una danza de una sutileza inimaginable, etérea, hermosamente hermosa, la brisa conmovía a las hojas y giraban, hacían piruetas, se movían como si el éter las meciera.

Así fue como las encontré, el soplo me guió a ello y me mostró que las posibilidades se descubren y aparecen frente a nuestros ojos cuando somos capaces de empezar a hallar y dejamos de lado las ideas predeterminadas.

 

 

“He buscado tanto sin encontrar
que ahora encuentro sin buscar”.
escuche un día decir a alguien…..

 

MÉXICO

 

 

 

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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

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9 comentarios en “ENCUENTRO CON LAS HOJAS

    1. Gracias Eva, muy extraños son estos tiempos, más allá hay que aprovecharlos para alivianarse y buscar nuevas formas.
      Estoy tratando de incluir algunas técnicas en la narración misma, pues les pueden servir a muchos, me alegro que las puedas poner en práctica, pues cuando se vuelvan parte de tí, nacen por sí mismas en cada situación de acuerdo a la necesidad que se presenta.

      Un abrazo grande

      Le gusta a 1 persona

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