mar de nubes_8

DESDE MI VENTANA: LA DESPEDIDA

 

EL DESBORDE

En unos días cambiaré de ventanas, me resulta extraño, me iré a un espacio que está más arriba, más cerquita del cielo y con una  visión más amplia de los alrededores.

Las he conocido a las nuevas, son varias sin embargo no me pude detener demasiado en lo que muestran, solo echarle un ojo y mirar un poco hacia fuera, más allá que solo niebla encontré, como si un gran telón se hubiera cerrado para darme más adelante una sorpresa, si es que en algún momento se corría.

Cuando llegué del desierto, llovía y llovía, no paraba, por todas partes caía agua, la humedad estaba en su apogeo y uno sentía que en cualquier momento comenzaban lo líquenes y los musgos a crecer en la piel.

 

 

El mañana se volvía hoy, que se volvía ayer, para reaparecer en mañana y no pasaba nada.

El cielo no paraba de llorar, un llanto denso, brumoso, envolvente, frío.

Como cuando con él se van borrando las huellas de algo que nos ha herido, lastimado o dolido,  como forma de desahogo, el llanto en torrente purifica muy profundo, cuando es  verdadero, que nace de las entrañas, que es sentido de verdad.

El llanto con sus gotas saladas hace que el interior se vaya vaciando de ese daño ocasionado y que la angustia se apacigüe.

Hay llantos de rabia, de enojo, de que algo no haya salido como uno ha querido o imaginado, esos hay que controlarlos, sobre todo las palabras pensamientos que nacen de ellos, pues pueden llamar a la venganza, al ojo por ojo, diente por diente, a la retaliación como acción o a desmerecerse, es el ego quien habla y un ego herido, resentido o culpable no es buen consejero para ser escuchado, sino sanado.

Hay lágrimas de felicidad, alegría y tristeza en última instancia es la misma cosa, los extremos se juntan dicen y sí, ahí en donde se unen exactamente en ese punto es a donde hay que enfocarse en llegar, para evitar las polaridades que tantas disputas traen, ese oscilar de un lado para otro o el enfrentamiento con el contrario, en cambio ubicarse en ese centro invariable es lo adecuado, pues es donde todo se diluye, nada pesa, uno deja de existir.

También se puede llorar de risa, sin embargo no era esto lo que se percibía en el Cielo y su despliegue, no estaba contento, indudablemente, en época de seca que llueva y como lo estaba haciendo no vaticina nada bueno.

Había comenzado desde lejos en donde la nube comenzó a entrar y fue desbordando la montaña y se veía  como esa ola gigante se estaba formando y se acercaba como queriendo barrer todo lo que encontrara a su alcance y así sucedió.

 

 

Tapo todo el ambiente, el frío estaba congelante, ya no se soportaba, no había con qué abrigarse, más allá en un lugar en donde los aires acondicionados no existen, solo hay que aguantarse y resistir.

Todo estaba gris, la cerrazón muy compacta, la incertidumbre, el miedo cada vez estaban más cercanos y nada que se vislumbrara que podía abrir, había que refugiarse en el adentro, no quedaba de otra, sin embargo hasta lo más hondo llegaba, no había para donde hacerse, el tsunami había pasado por encima con una intensidad pocas veces alcanzada, más allá que el haberlo resistido había dejado una fuerza interior muy grande, se habían removido muchas cosas que eran necesarias, sin embargo el cimbronazo ahí estaba.

 

 

Había sido desgastante en un aspecto por las resistencias, por negarse a ver la realidad descarnada, donde la queremos tapar con cualquier cosa que encontremos.

Cuando abría unos milímetros y parecía que la atmósfera se despejaba, con la cual se gestaba una esperanza, ¡¡¡ZAS!!! se cerraba con mucho más fuerza y lo contrario sucedía.

Daba cuenta de que era mejor no esperar nada, menos aún controlar, sino solo quedaba adecuarse a los tiempos, aguardar que algo sucediera, mientras no se podía hacer otra cosa que adaptarse a lo que había y aprender a vivir con ello, no parecíera que los tiempos mejoraran.

Si todo el mundo estaba convulsionado, desesperado, en pánico, ¿quë se podía esperar?, la atmósfera se volvía lo imaginado, juntos creábamos esa realidad y muchos se encargaban de fomentarla.

El Cielo estaba muy enojado.

 

Hasta que después de muchos días,  como si fuera un milagro por la ventana apareció la luz, el sol estaba de visita y la sorpresa fue bienvenida con una alegría en donde todo el cuerpo se sonreía.

Miré a través de ella y vi a los animalitos que correteaban, a los pájaros cantar con trinos que denotaban la algarabía en sus almas, el regocijo había regresado, aunque fuera por un momento, estaba dando un chance a respirar con calma, todo era movimiento, bulla, un ir y venir de muchos habitantes no solo humanos, sino de todo tipo y especie, hasta los insectos parecía que estaban de fiesta.

 

 

La nube comenzó a entrar como lo hace en esta época, más tranquila, como pequeñas bocanadas exhaladas por una respiración profunda, me la quedé viendo, serían las últimas que desde esta ventana captara, las comencé a fotografiar como si me estuviera despidiendo de ella.

 

 

Esa ventana que tanto me acompañó en todos estos años, que me hizo deleitarme con lo que me mostraba, la que supo de mis contemplaciones, meditaciones, preocupaciones, contentos y tristezas, pues siempre fue ella quien se abrió para recibirme, para calmar mis infortunios o resaltar mis sueños, mis logros, mis esfuerzos.

 

 

Fue una buena compañera,

he aquí el homenaje a ella,

en estos últimos instantes.

A la que estaba cerca de la cocina,

desde ahí me acompañaba

mientras preparaba los alimentos

y dejó mi Ser impregnado

de los más bellos

y eternos momentos.

 

GRACIAS

 

¿Y ahora?

A otra cosa

mariposa.

 

 

Desde la Ciudad de las Nubes

Oaxaca

MÉXICO

 

DESDE MI VENTANA: EL OCASO

 

 

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12 comentarios en “DESDE MI VENTANA: LA DESPEDIDA

    1. Sin lugar a dudas, ahora que estoy lejos de ellas, pasando en encierro se siente el que no estén, no tengo esas vistas para descanso del alma, eso sí pájaros hay muchos, eso es hermoso. Gracias un abrazo

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      1. Ya lo tenemos en la puerta, si no es que ya está dentro, pues llegó a México, sin embargo no hay mucho control, ni medidas claras, por las dudas me voy a recluir, aquí no sabes nunca cual es la verdad y que es lo que está sucediendo. Un abrazo y pásatela lo más rico que se pueda

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