incendio en la montaña_2

CUANDO LA MONTAÑA ARDE (1)

 

LA QUEMA AGRÍCOLA

 

Ya había pasado la Fiesta de la Santa Cruz en una comunidad indígena del sureste mexicano, donde se habían separado en dos facciones, en un ambiente tranquilo y en paz en donde la mayor parte de la población siguió respetando el acuerdo y con ello no se habían dado pleitos.

Sin embargo el problema mayor que enfrentaban venía  del Cielo, la lluvia no se decidía a hacerse presente, el agua no llegaba y eso traía ya la sospecha, que en realidad era una certeza, de que iba a ser un año muy difícil para que la siembra se diera.

Los días fueron pasando y los Cielos no daban señales, estaban demasiado quietos ese vientecito y esas nubes que anunciaban que ya estaba llegando el esencial líquido ni por asomo se veían.

La mañana había despertado con el canto de los chikirrines en todo su esplendor, el ruido que hacían se había vuelto ensordecedor, cada vez era más penetrante y hacía que los oídos sufrieran de la agudeza de su vibración.

Los chikirrines eran las chicharras que en esta época de calor abundaban por todas partes y más en la casa de arriba en donde los árboles eran buen lugar para que se reprodujeran.

Le cantaban o mejor dicho estridulaban pues ellas emiten un sonido que así se le llama, pidiendo que la lluvia llegara, por eso suenan con mayor intensidad en esta ola de calor que se estaba cerniendo sobre la región.

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Chikirriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnnnnnnn!!!!!!!!!!!!!!- era el sonido con el cual uno se despertaba, luego una breve pausa para recomenzar, así todo el día, se agudizaba en las horas del mediodía para descender y apagarse en las noches.

Llegaban a veces a ser un martirio, pues había tantos machos en los árboles llamando a las hembras las cuales se podían encontrar a kilómetros que se volvían atronadores.

Eso decían que tampoco era una buena señal, pues los animalitos se deshacían tratando de implorarle al agua que llegara y el Cielo no los escuchaba.

Más allá el lugarcito se mantenía con cierta frescura y eso aminoraba el calor estrepitoso.

Ya se había cumplido el plazo que se habían dado en el acuerdo para comenzar con las quemas para poder plantar, más allá que la mayor parte seguía manteniendo el criterio de los mayores de no hacerlo antes de la llegada de la lluvia.

Era la tarde ya la mínima brisa que se dejaba sentir había llegado para acariciar a los árboles y a nosotros que la estábamos esperando como quien espera el regalo de cada atardecer  para alivianar el sofoco del día.

Cada vez que se podía para la puesta de sol me sentaba en una mesa que se había plantado cerca del límite del terreno en donde se veía la carretera y la ladera de la montaña.

 

paisaje en la montaña

 

A ese lugarcito se le llamaba: La Posta.

 

paisaje en la montaña

 

Desde ahí más allá de ver al sol descender, mientras se saboreaba un delicioso café, a veces con alguna galletita o si habían amasado pan que lo hacían de vez en vez pues era toda una dificultad conseguir la harina y los elementos para realizarlos, lo cual se transformaba en un lujo y en un deleite que se agradecía, el entretenimiento era observar si algún auto o camión o algo pasaba por la carretera.

Era el juego tratar de sentir el sonido a lo lejos y ver de qué vehículo se trataba, había días que no pasaba absolutamente nada y otros que el tránsito estaba muy fluido una vez llegaron a pasar como tres en un par de horas.

A medida que la noche se hacía se empezaban a observar las lucecitas de linternas u ocote caminando por las montañas de enfrente, se sabía así que algún cristiano por ahí andaba, otras se veían luces que quién sabe que eran.

Una fuerte brisa, que hizo danzar a los árboles se dejó sentir, un alivio pero del grande para el momento, luego otra ráfaga y otra.

¿El Cielo estaba mandando la señal?, ¿sería que ya estaba preparando la lluvia?

Estaba haciendo el café para irme a sentar en la posta cuando un olor a quemado se empezó a dejar sentir cada vez más fuerte, recorrimos el terreno y no pasaba nada a nuestro alrededor, sin entender mucho de donde venía nos fuimos a sentar a saborear nuestra cena.

De repente comenzó a sentirse chirridos, crepitar de madera que se prendía fuego y el humo empezó a hacerse cargo del aire que nos rodeaba.

Hay incendio cerca eso no se podía discutir, pero no se veía nada, ya la noche estaba llegando, quedaba una leve luz.

En eso vemos venir a un compa corriendo y aprovechamos a preguntarle qué era lo que sucedía y ahí se para a contarnos su infortunio.

Su hijo no había querido entender razones, se había ido con su hijito a hacer la quema en su terreno pues le había ganado la desesperación y no pudo esperar.

-Los jóvenes no entienden-decía- creen que saben y no tienen paciencia, quieren las cosas cuando ellos quieren que sea.

Con gran pesar, seguía contando que se fue a su terreno e inició la quema cuando vino el viento fuerte y se salió de los límites, no la pudo controlar mando a su hijito por ayuda, más allá que no se iba a poder hacer mucho pues estaba ardiendo y ya había agarrado el terreno de junto y se iba a seguir extendiendo.

-Muy caro le va a salir – pues los daños ocasionados se pagaban, en cierta forma era lo que más le preocupaba, no tanto que el bosque se estuviera volviendo un gran fogón.

Allá siguió su camino corriendo, sin esperanza alguna de que se pudiera hacer algo, sino dejar que ardiera hasta que fuera su voluntad detenerse.

El incendio era en terrenos detrás de la casa, más allá que aseguró que no llegaría, pues caminaba para el otro lado, el humo se estaba volviendo insoportable  y el crepitar del fuego daba miedo, pues parecía que estuviera en nuestra espalda.

Así que ahí tomamos nuestras mochilas y comenzamos  el descenso de la montaña, mientras íbamos viendo como el fuego se extendía, como si fuera una serpiente.

 

incendio en la montaña_3

 

Al llegar a la casa fue una sorpresa para todos pues sintieron ruidos y no esperaban que bajáramos, ahí pudimos ver más claramente las llamas.

Nos quedamos mirándolas mientras platicábamos del infortunio que había sido que el fuego se descontrolara y la suerte de que caminara para el lado contrario del pueblo, pues si no llovía quien sabe si se apagaba pues por lo que se veía no se podía hacer nada, pues ni siquiera un riachuelo corría cerca del lugar.

 

incendio en la montaña_2

 

Eso sí, año con año, eso sucedía, la montaña se incendiaba sin embargo ningún remedio se le ponía a la práctica, no había quien les hiciera entender que estaban acabando con el bosque, no solo por talarlo, sino además por incendiarlo.

Noche tras noche se veían focos a lo largo de las montañas, lucecitas rojas se expandían, algunos duraban días, otros si llovía se apagaban.

 

incendio en la montaña_2

 

En esa época era mejor alejarse hasta que se acabara el proceso, dolía el alma ver lo que sucedía, el aire sabía a humo y con ello los pulmones era como si fumaran.

 

CONTINUARÁ…….

Sureste mexicano

 

LA FIESTA DE LA SANTA CRUZ (1)

LA FIESTA DE LA SANTA CRUZ (2), MÉXICO

LA FIESTA DE LA SANTA CRUZ, MÉXICO (3)

 

TE INVITO A QUE VISITES EL BLOG

puedes encontrar otras entradas que te interesen.

Link Pagina Principal 1

GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

FIRMA baja res

 

6 comentarios en “CUANDO LA MONTAÑA ARDE (1)

    1. En este caso, creo que era más la desesperación y que su forma de preparar el terreno le daba de esa forma nutrientes a la tierra, pues no usan fertilizantes, es totalmente orgánica su forma de plantar y viene desde siempre.
      Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

      1. ¡Qué terrible!, si lo entiendo, no sabía que por aquellos lares también hacían lo mismo, ahora me queda más claro por qué aquí siguen con la misma costumbre. Uno de los motivos de esta gran contingencia en Ciudad de México, fueron las quemas agrícolas en los alrededores y el humo que se fue a la ciudad. No han podido con ella, es muy difícil hacerles entender, Gracias Carlos por desasnarme, un abrazo grande

        Le gusta a 1 persona

Gracias por comentar...!!!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.