paisaje de montaña

HISTORIAS DE ANIMALITOS: LO INESPERADO

La sorpresa

Habíamos regresado de la Fiesta de la Siembra y ahí estaba Shiva que apenas nos vio se puso a rebuznar como en un lamento, fuerte y a jalar para ver si esta vez se podía desamarrar y venir a recibirnos.

-¿Qué le pasa a la burrita?. Pobrecita la dejaron amarrada y solita.

Más agudos se hicieron los sonidos que producía y grande fue su sorpresa cuando de una bolsita sacaron unos granos de maíz y se los dieron a comer.

-Aquí tiene mi burrita, para que no esté triste.

Así fue como siguió maleducándose, pues venía así desde la casa anterior salvo que en ésta se le perfeccionó.

Se la desató y enseguida comenzó a jugar con los que tenía alrededor, a pasarse entre la gente, a estar ella también haciendo sala.

 

burrita_10

 

Shiva y Chimichurri seguían creciendo y cada día se volvían más parte de la casa, ya se les había prohibido a los dos entrar a la cocina y a los cuartos, ellos tenían que quedarse fuera, eso sí bajo el alero seguían teniendo el permiso de estar, pues en realidad no incomodaban y como que se tenía una relación más cercana con ellos.

 

burrita Y PERRO

 

El Chimi ya había agarrado el camino para ir por leña o a la milpa todos los días, le gustaba el hacerlo y eso lo ponía muy contento, era un perro inquieto no podía estarse todo el día tirado, necesitaba movimiento y sobre todo emoción.

Shiva por el contrario, se luchaba con ella para que entendiera que tenía que empezar a acostumbrarse a cargar.

Ella era feliz yendo y viniendo entre las casas, pero lo hacía correteando adelante o acompañando el paso, parecía más perro que burro.

Poco a poco, subiéndole un niño pequeño encima, como práctica, más allá que al principio se movía como queriéndolo tumbar, se fue acostumbrando y luego permitía que diera una vuelta sobre ella.

 

burrita

 

Muchas veces le agarraba lo terca, cuando íbamos a la casa de arriba había que pasar por un pequeño riachuelo, en el cual generalmente se quedaba parada o bebía un poco de agua y nunca hubo problema para que lo atravesara cuando iba suelta.

Sin embargo cuando se le comenzó a enseñar para cargar las cosas cambiaron, fue negarse cada vez que llegaba a él, se escondía entre la maleza, salía corriendo y había que ir a buscarla y jalar muy fuerte de la soga para que se moviera.

Era todo un espectáculo, pues hacía otro de sus tan clásicos berrinches.

También cuando algo no le venía bien se tiraba en el lodo, donde se revolcaba, para un lado y para otro.

-Mi burrita se está bañando- le decían- y ella parecía que entendiera y más se enlodaba.

Había veces que quedaba que para qué contar y luego se venía a la puerta del cuarto a llamar la atención para que la limpiaran o se enojaba y comenzaba a corretear a todos los otros animalitos que siempre andaban pululando por los alrededores.

 

burrita

 

El problema vino cuando se le quiso poner una silla de montar, ahí sí, que no quería por nada, fue todo un triunfo el lograrlo, más allá que después de un tiempo con todos los pronósticos que se habían lanzado en cuanto a que no iba a hacer ningún trabajo pues estaba muy maleducada, lo logró.

Se fue tranquilizando poco a poco, entrando en sus cabales y se dio cuenta que esa era parte de su labor, así que comenzó cargando unos pocos leños.

 

burrita

 

Un día llegando de la casa de arriba me dicen que en la cocina hay carne que trajeron para mí.

No entendí muy claro ni quién me había traído carne, ni para qué, pues en lo personal no comía y todos lo sabían, lo hacía cuando había alguna fiesta y ese era el platillo. Lo que es más se decía de mí: “no sabe comer carne”, pues a parte de no comerla, cuando lo hacía se me dificultaba mucho ya que no en todas las casas había cubiertos, se comían con tortilla y si bien te iba aparecía una cuchara para uno poderla utilizar para ayudarse en esa labor de cortar la carne en pedacitos, de cualquier forma había que aprender como hacerlo.

Por otro lado la carne cada día estaba siendo más presente, porque muchos habían conseguido vacas y el gobierno les había traído una pareja, se las cobraban pero muy baratas, así que la mayor parte de los que estaban en ese “bando” se quedaron con ellas.

Eso trajo otro conflicto en el lugar pues eran montañas, la región era selvática, no había mucho espacio para potrero, así que no se les ocurrió mejor solución que comenzar a talar la selva, así de un día para otro empezaron a florecer, por todas partes por donde  uno caminaba y se encontraba con vacas encerradas por alambradas.

Al poco tiempo, la pareja empezó a tener sus hijos, con ello sucedió que creció la población pero no así el pasto para darles de comer, ahí andaban los “cristianos” paseando a sus vacas a ver en qué lugar las podían dejar para que comieran un poco.

 

potrero

 

En época de lluvia todo iba bien, pues crecía el pasto por todos lados, sin embargo cuando éstas se retiraban al rato nomás empezaban los problemas, no había lugar en donde dejarlas, pues aunque siguieran tirando la selva de nada servía ya que sin agua todo se ponía de color amarillo y desaparecía la comida.

Varias veces llegaron a la casa de arriba que tenía un gran pastizal ya que lo regaban dos pequeños riachuelos y aparte había árboles que le servían de techo para que el sol no cayera tan descaradamente sobre él, ahí pidieron permiso y dejaron vacas y caballos, por un buen tiempo se estuvo rodeado de estos animalitos.

Fanáticas de la sal, les encanta comerla y en verano hay que dárselas ya que la necesitan, las pone muy felices, la saborean, se relamen.

Un día se me ocurrió darle a una de ellas, pues generalmente venían sus dueños o mandaban a los niños, pero  sucedió que se puso junto a la alambrada donde estaba sacándole una foto a una araña para mí, rarísima, que tenía su tela armada pero ella se ponía como en cruz, se confundía en un momento con una rama o como una flor. Ahí esperaba con toda la paciencia del mundo a algún insecto desprevenido y ¡ZAS!, cuando se paraba justamente en el centro ella cerraba sus patas y el pobrecillo quedaba atrapado sin escape posible.

 

araña

 

Se me había hecho maravilloso ver su forma de actuación, esa manera tan original de camuflarse para la caza, en eso estaba cuando del otro lado de la alambrada se acercó la vaca y se puso a mugir, ahí se me ocurrió que de repente quería sal, pues que otra cosa podía ser que me estaba pidiendo y allá me fui como buena samaritana a darle y para qué, pues se vinieron todas y todos, pues también había caballos, querían su parte. Pues eso que unos sí y otros no, no funcionaba con ellos, los animales se vuelven demasiado exigentes cuando se les presta atención.

 

VACA

 

El problema fue después cuando me veían y querían que le siguiera dando, como que no, una vez está bien, más ya es abuso, solo le avisaba a sus dueños si los veía para que se la llevaran.

Al haber caballos también empezaron a llegar las garzas, que al principio cuando no conocía los sonidos que hacían con sus pasos me hicieron llevar algún susto, pues en un lugar donde el sonido sólo lo realiza lo que vive alrededor y uno los conoce, encontrarse con uno nuevo que brinca dentro de todos y no poder localizarlo, hace que uno se ponga en alerta, así fue como un día la descubrí caminando al lado del caballo, quién sabe que tipo de mutualismo tenían, pues nunca la ví sobre él comiéndose algún bichito que tuviera.

 

caballo y garza

 

Al haber tanto ganado, comenzaron a carnear y vender la carne, pues se reproducían a pasos agigantados, eso sí, no engordaban mucho pues la comida no era abundante, fue una explosión y con ello acrecentaron el exterminio de la selva.

Así que muchas veces alguna familia invitaba a comer a su casa ya que habían hecho caldo de res, pues para ellos era uno de los máximos platillos y la verdad que era muy rico, un sabor muy especial aderezado con las hierbas que le ponían las cuales recogían en la montaña.

Había mujeres que lo cocinaban delicioso.

Por lo tanto que alguien me mandara carne y a cuenta de qué, pues nadie me debía nada, era un misterio.

Continuará……

México

 

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2 comentarios en “HISTORIAS DE ANIMALITOS: LO INESPERADO

  1. La burrita es más lista que el hambre, le gusta jugar y elude el trabajo que le toca. Parece sorprendente que las autoridades fomenten la ganadería, que a la larga resulta ser una fuente de problemas y conflictos. Un abrazo.

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