sembrando maíz

HISTORIA DE ANIMALITOS: LA FIESTA DE LA SIEMBRA (1)

 

Cuando el pueblo está de fiesta

El día que llegó Shiva a la casa, la burrita huérfana que había comprado cuando vivía en el sureste mexicano, coincidió con la Fiesta de la Siembra, la que se festejaba como un agradecimiento a la Madre Tierra, por todo lo que ofrecía a los humanos, no sólo le daba cobijo, sino además los nutría con todas aquellas cosas que necesitaba para su vida.

Le daba el material para construir sus casas, los granos para alimentarse, el agua, la leña para poder cocinar, sostenía a los animalitos que eran su sustento, regalaba flores, árboles e inundaba al ser con todas sus prosperidades, por eso en esta fecha se bendecían las semillas así como todo aquello que se quisiera que creciera.

 

ofrenda fiesta siembra

 

Antes de plantar que en general se hacía en mayo en los primeros días después de la Fiesta de la Santa Cruz, otra hermosa celebración del lugar que otra vuelta les mostraré; después que la primera lluvia anunciara que su temporada ya había llegado, para de esa forma garantizar el agua para las simientes y que prontamente largaran sus primeros brotes, así crecerían fuertes.

Antes se había preparado la tierra, desmalezando con machete todo aquello que había crecido sobre ella, para luego preparar la quema, ahí se veía muchas veces arder la montaña cuando se salía el fuego del surco trazado, pero eso es otra historia que tal vez otro día les cuente.

 

sembrando maíz

 

Esta forma de plantar venía desde siempre, con un palo hacían el hoyo donde se iban depositando las semillas de maíz, el surco quedaba marcado y la milpa estaba sembrada para que creciera y diera a los “cristianos”, como ellos llamaban a las personas sin importar la religión, tan sagrado alimento: el maíz.

 

sembrando maíz

 

Con el cual se había creado a los hombres según la cosmogonía maya, después de varios intentos realizados por los creadores, más allá que como eran capaces de ver todo y poseer todo el conocimiento, cosa que a los dioses no les pareció bien, pues estaban a su nivel y un poco celosos decidieron nublarles la visión para que nunca los vieran, sin embargo los recordarían y eso los estimularía a seguir dándoles gracias.

Ésta es la humanidad actual la que habita la Tierra, según cuenta el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, más allá que ya están olvidando de agradecer a lo supremo, al dador, pues parecería que ya también le nublaron la cabeza.

Cuando recién llegué al lugar era una fiesta esperada por toda la comunidad, donde actuaban como un sólo Ser, la festejaban en grande, matando una vaca, cosa importante para todos, pues no sólo iba a haber música, baile, rezo, bendición, sino que la comida sería algo que todos anhelaban: carne de res.

Además iba a haber “trago” de un “posh”, aguardiente que era lo más delicioso, no era del barato, era uno especial que preparaba en su destilería casera un viejito de un pueblo algo alejado del de ellos, el costo era más del doble del normal sin embargo valía la pena ya que la ocasión lo ameritaba y era un lujo que no podían darse muy seguido.

Había permiso para beber.

Todos estaban esperando ese día, pues desde la guerra en donde había habido acuerdo de cero alcohol pues tenían que estar con toda la atención puesta en lo que estaba sucediendo y eso de andar a los tumbos y no cumpliendo con lo que se tenía que hacer no era bueno, pues iba la vida de por medio.

Más allá que ya se había tranquilizado la cosa, un decir, pues siempre había enfrentamientos en un lado y en otro, pleitos y bueno el ejército rondaba la región, estaba lleno de destacamentos militares, los paramilitares hacían de las suyas,  a veces entraban a los poblados. No se podían quedar dormidos de borrachos.

Pero ese día había permiso, a parte se iba a beber con servidor o sea que había encargados de ir pasando con la bebida y ofreciendo, de esa forma se controlaba también, con cada trago el cual se tomaba en una sola toma, antes habiendo ofrendado unas gotas a la Madre Tierra, se daba un cigarrillo.

Las mujeres no bebían en el momento, sino que guardaban el que les correspondía en botellas que llevaban para tales efectos, luego llegando a la casa el esposo se lo tomaba o algunas lo hacían ellas pero encerradas donde nadie las viera o se podían juntar en alguna cocina de una comadre y ahí festejaban.

Yo estaba dando la vuelta por la región para conocerla, para ver de qué se trataba todo eso y ahí fue cuando me hicieron la invitación para estar en esa fiesta de “su cultura” como le llamaban, pues era muy de ellos, más allá que fuera un sincretismo  entre su cosmovisión y la religión católica.

Me añadieron como todo un logro:

-Va a haber carne, ¡se va a matar vaca!- los ponía muy contentos estaban esperando la fecha para hacerla en grande, como quien dijera tirarían la casa por la ventana.

Ya que el comer carne estaba muy restringido, pues no había dinero para comprarla, más allá que muchas veces salían a cazar y con ello traían algún venado con el cual saciaban las ganas de comerla, pero de tanto matarlos sin respetar las costumbres de por ejemplo no cazar hembra y menos si estaba de espera, se habían ido desapareciendo y ya no abundaban tanto como en otros tiempos.

Parecía que presagiaban que esa iba a ser la última fiesta en donde todos estuvieran juntos celebrando, pues por más pleito que hubiera entre los “cristianos”, en la parte espiritual todos era uno, por lo menos hasta ese momento.

Ni uno solo faltó, se empezó desde el día antes con rezos en la Iglesia grande, la que estaba ubicada en el centro del pueblo, pues la Fiesta se realizaría en la Capilla que se había construido para tales fines en un barrio un poco más alejado del mero centro poblado.

 

capillita en la montaña

 

Por la noche se organizaba el baile generalmente amenizado por algún músico del lugar que se contrataba, el cual tenía que tener teclado y cantar, sobre todo cumbia y el pasito duranguense, que era lo que estaba de moda.

Previo a la música de teclado se danzaba la música regional, que se hacía con marimba. Los hombres se ponían de un lado, las mujeres enfrente y cada quien bailaba en un balanceo.

Cuando recién llegué estaba prohibido bailar hombres y mujeres juntos, menos aún tocarse, pero esto es otra historia que tal vez un día contaré.

Poco a poco la comunidad se había ido dividiendo ya que la entrada de la educación oficial, traían otros criterios para manejar las festividades donde festejar el 12 de octubre era más importante que sus fiestas tradicionales, donde los niños no podían faltar a la escuela y por otro lado se estaba manejando el sentido de que todo eso no era de verdad, lo que es más había quienes decían que era el diablo quien había mandado esas costumbres y que la cultura de ellos no servía.

El gobierno estaba fuerte, les estaba construyendo una escuela y mandado maestros, les daba dinero, despensas, era como si se hubiera “vuelto bueno” como ellos decían y ahora sí los tenía en cuenta. Había otros que desconfiaban pues decían que cada vez que las autoridades se acercaban siempre era para quitarles algo.

El pueblo se comenzó a dividir en bandos, se volvieron antagónicos y muchas veces no podían convivir pues en cualquier descuido la discusión se originaba y terminaban peleando.

Eso llevó a que las Fiestas de la Cultura,  solo las festejaran aquellos que no pertenecían al gobierno, más allá que al baile de la noche donde era esperado  los jóvenes concurrían sin importar a que fracción pertenecían, pues no estaban de un lado o del otro por convencimiento sino de acuerdo a dónde su familia había elegido y generalmente no tenían opinión.

 

fiesta siembra

 

Por eso a esta Fiesta de la Siembra no concurrieron todos, lamentablemente el material obtenido cuando la comunidad era una y se movían como escuelas de peces, fue antes de haber llegado a la era digital y se perdió en el tiempo.

 

Continuará…..

México

 

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4 comentarios en “HISTORIA DE ANIMALITOS: LA FIESTA DE LA SIEMBRA (1)

  1. Recuerdo que en el colegio tuve que leer el Popol Vuh y también el libro de Rigoberta Menchú, “así me nació la conciencia”.
    La tierra es generosa pero nos hemos portado muy mal con ella.
    Me gustan mucho tus historias, de primera mano, como dice Carlos.
    7n abeazo, Themis

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  2. Gracias por escribir esta entrada con vivencias obtenidas de primera mano. La cultura, esa suma de conocimientos prácticos que nos ha traído hasta aquí, está siendo sustituida por otros saberes que ignoramos adónde nos llevan. Quizás la una no sirva tanto sin la otra. Un abrazo.

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    1. Lo más probable, salvo que hay una que es invasiva a todos los niveles y aplicando criterios de exterminio, más que de respeto, ese es el grave problema. Todo sea por la masificación, aunque se regresará a los orígenes. Un abrazo

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