HISTORIA DE ANIMALITOS: CHIMI Y SHIVA Y LOS OTROS (3)

 

Viviendo con una burrita huérfana

En la misma época del Chimichurri el perro del cual me había vuelto la supuesta dueña, habían unos vecinos que tenían una burra que había tenido su cría y la madre murió pues había comido pasto en dónde habían tirado herbicida, algo que poquito a poco se estaba colando dentro de la comunidad, el uso de estos productos sin tener en cuenta las consecuencias que podían producir ya que ellos no acostumbraban a utilizarlos, al igual que los fertilizantes, por más que desde afuera querían introducirlos en el uso de los mismos, después de la apertura, ellos seguían cultivando a la usanza antigua, preparando la tierra tal cual sus antepasados lo habían hecho,  pero bueno esto es otra historia y queda aquí.

La cuestión que la madre murió y la cría estaba muy pequeñita.  La siguieron criando con biberón, no de leche pues en la comunidad no existía, sino de agua con masa de maíz disuelta, de esa forma la fueron alimentando hasta que ya fue capaz de comer por sí misma.

La leche era algo desconocido pues eran poco el ganado que había y no se le ordeñaba, los niños nunca la habían visto, de tal forma que cuando un día se probó llevarles para que supieran su gusto todos pusieron cara de asco, primero reían de ver ese líquido tan blanco para luego escupirlo al llevarlo a su boca.

La única leche que conocían era la materna y luego de ella lo que bebían era café, pues era una región donde se cultivaba y siempre estaba preparada una olla con él al lado del fogón.

 

fogón

 

La burrita tenía como unos seis meses, estaba hermosa, era una dulzura de animal, aunque eso sí, muy maleducada para el lugar, muy inapropiada, se dudaba si iba a poder servir para algo.  Los niños de la casa eran quienes se habían encargado de alimentarla y estaba acostumbrada a jugar y andar por donde quisiera, era su compañera de andanzas. Así le había tocado comenzar su vida como si hubiera nacido para ser diferente.

 

niños

 

Por ese tiempo se empezó a hacer necesario algún animal de transporte para poder llevar la carga de la carretera a la primera casa y luego a la otra, más allá que nos prestaban caballos, ya había que pensar en uno y bueno a la burrita la querían vender pues necesitaban maíz, ahí se llegó a un arreglo un poco en producto y otro en efectivo y así pasé a ser la feliz propietaria de una burra, muy chistosa, que le encantaba hacer lo que quería, consentida por todos.

 

caballo cargando

 

El día que la trajeron coincidía con que se iba a festejar la Ceremonia de la Siembra, así que todos iríamos a comer fuera de la casa, parte de la comunidad se iba a juntar en el Barrio donde estaba la Capillita de madera, donde se había plantado los cuatro árboles, uno en cada dirección, que eran los cuatro ancianos, pero esa es otra historia que en otra entrada se las cuento, todo estaba preparado cuando de repente aparecen con la burrita, a hacer la entrega.

Más allá todos nos fuimos rumbo a la ceremonia cargando las ollas con la comida y todo aquello que se iba a utilizar. No estaba cerca así que íbamos en una fila por el sendero junto con otros vecinos que seguían el mismo rumbo.

Cuando de repente vemos que nos está siguiendo, todos se ponen a reír y a comentar si es perro, que un animal así no va a servir para mucho pues ya está muy maleducado, pues cuando se la va a agarrar, sale corriendo, saltando, da vueltas, juega.

Generalmente la cría permanece al lado de la madre, tranquila sin salirse de su alrededor, pero esta burrita no conocía este criterio y ella seguía a las personas.

 

burrita con cría

 

El Emiliano uno de los niños de la casa me pregunta en el incipiente español que comienza a hablar y que cada día le da menos vergüenza el hacerlo pues una de las cosas que sucede en la comunidad es que se burlan cuando alguien lo habla, sobre todo entre niños y adolescente lo que lleva a que a pesar de entenderlo no se atrevan a pronunciar palabra.

La burla y la crítica son dos de los factores que impiden el hacer cosas nuevas, pues quien se atreva cae bajo el acoso de los demás y bueno con esa actitud hace que desista.

Sin embargo el Emiliano y otros niños estaban empezando a entender que no tenían que hacerles caso y ellos aprender pues les iba a traer nuevas posibilidades y les gustaba el hacerlo.

-¿Qué hacemos con burrita escapa?.

-Yo que sé que se hace con un burro-digo, ya que era inexperta en esos cometidos.

-Se ata

-Pues la atamos, tú dices dónde y cómo, sabes más.

Nos damos vuelta y dejamos a los demás atrás y llevándola vamos rumbo a la casa donde se le ata.

Cosa que no le gustó mucho enseguida empezó a hacer fuerza para soltarse, más allá que a donde se la había amarrado, tenía suficiente pasto por si tenía hambre, agua y sombra. No sólo jalaba para desamarrarse, sino que comenzó a rebuznar de una forma que daba risa, como niño haciendo berrinche.  Sus “ataques” se volvieron cotidianos, tanto así que  ya grande se podía decir que se tiraba al piso y hacía toda una escena, que más adelante en esta historia les mostraré.

Así que la burrita como se le decía hasta ese momento y Chimi se criaron juntos, desde que eran bebés, los dos se llevaban muy bien, como que entendieron que ellos pertenecían al mismo lugar, digamos que donde vivía los animales eran animales, y así eran tratados, más allá dependía el cuidado del valor que tuviera el tener que reponerlo si algo le pasaba, por lo tanto un perro no era demasiado valioso, un burro un poco más, la vacas estaban cotizadas sin embargo el caballo, ese sí ya era otra cosa, pues aparte de cargar, era un medio de transporte que les facilitaba el traslado y les daba jerarquía.

 

burrita y perro

 

Más allá ella tenía un trato especial, pues realmente era hermosa, se metía en todas partes, le gustaba jugar, corretear a las gallinas, a los perros, a la gente  y meterse a comer lo que fuera.

 

burrita _4

 

Era chistoso ver a veces a los vecinos, sobre todo niños agazapados checando donde se encontraba la burrita antes de entrar en el límite de la casa, pues muchas veces si lo hacían desprevenidos ahí corría ella a querer jugar, sin embargo no todos entendían y creían que los iba a atacar. Se escuchaban los gritos,  ahí se acercaba alguien a agarrarla y llevarla para otro lado si se dejaba y si no, detenerla hasta que la gente pasara.

Se escapaba cada tanto a su antigua casa y ahí se veía a los niños traerla de regreso atada a una cuerda y jalando de ella ya que se negaba a caminar, comenzó cada vez a ser más seguido, cosa que si bien a los pequeños los ponía muy pero muy feliz pues era volver a tener a su excompañera de juegos cerca, no se podía fastidiar a los vecinos. Era un problema pues había que empezarla a atar, no quedaba de otra, tenía que entender que ahora vivía en otra casa, más allá que un día se descubrió que si solo se la ponía la cuerda ya no escapaba y podía andar suelta por el patio de la casa, junto a los caballos que por ahí andaban comiendo pasto.

Se había hecho amiga de una de las crías de una yegua,  más pequeña que ella, pero juntas pasaban el día a veces comiendo pasto y jugando.

 

burrita y potrillo_2

 

El Chimi desde pequeñito siempre la rondaba, prestando atención cada vez que la burrita andaba haciendo una de las suyas, las cuales eran muy frecuentes, igual que persiguiéndolo a él o corriéndolo cuando estaba cerca de donde me hospedaba, pues ella siempre estaba como de guardia, parada frente a la puerta.

 

burrita

 

Cuando ya los dos tuvieron un tamaño suficiente para llevarlos rumbo a la casa de arriba se comenzó a hacerlo, sobre todo para irlos acostumbrando al camino.

Así que de un día para otro pasé a ser la responsable de un perro y de una burra, a cuál de los dos menos adaptados al medio ambiente en donde vivían, una mezcla extraña entre animal de ciudad y de comunidad.

Más allá que en la casa colaboraron mucho para que así fuera, ya que les encantaba sobre todo la burrita, consentirla y permitirle hacer cosas que a ningún otro animal se lo hubieran autorizado, según ellos no había muchos animales así, lo que es más la mayoría no conocía ninguno, lo que hacía que festejaran sus travesuras.

 

Continuará……

México

 

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4 comentarios en “HISTORIA DE ANIMALITOS: CHIMI Y SHIVA Y LOS OTROS (3)

    1. De acuerdo, en esos parajes no existía la tele, no llegaba señal, no se conocían la mayor parte de las cosas del mundo “civilizado” y uno miraba a la vida, tenía el tiempo para hacerlo y reía de cualquier cosa que rompiera la rutina. Un abrazo

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