LA GATA SASA

HISTORIA DE GATOS: SASA

 

Sasa “La Salvaje”,

nació en el desierto,  detrás de una lavadora, que estaba en el patio de la casa, era hija de una pareja de gatos callejeros, muy fieros, que no tenían cara de buenos amigos, de esos que no eran atendidos por nadie y que habían aprendido a pelearla, los cuales no estaban dispuestos a perder sin defender lo suyo. Hermana de  Pepis, la que les presenté en la entrada anterior.

De todos los hermanos, cinco en total que nacieron, ella fue la más arisca, la que no quería saber nada con lo humano, siempre asustadiza, mostrando sus fauces y huyendo cada vez que pasaba algo que no podía controlar, que no entendía, muy pero muy sensible sin lugar a dudas, no le daban confianza y en una parte tenía razón.

Cuando hubo que atraparla para mudarla pues ya no podía seguir viviendo detrás de la lavadora, fue todo un trauma para ella, el cambio no le sentó bien. Fue la última, en poder ser trasladada, más allá que eran varias las personas detrás, a pesar que sus tres hermanos dieron trabajo, ella los superó.

Estuvo difícil ese cambio pues no dejaba ni que se le acercara, corría, se ocultaba, se ponía salvaje, parecía una pequeña fierecilla y bueno la pobre se traumatizó tanto, que le costó adquirir confianza.

Una vez llevada a la otra casa, se escondió atrás de un librero, en donde pasaba todo el día, no salía ni a tomar agua ni a comer, eso lo hacía en la noche cuando todos dormíamos o me imagino cuando la casa quedaba vacía, pues apenas sentía un movimiento salía huyendo.

Poco a poco cuando sentía que la casa estaba acallada, donde cada quien se encontraba en sus ocupaciones, ella se asomaba, daba la vuelta, para salir por “patas” apenas algo se movía. Así fue ganando libertad de movimiento, empezó a deambular con más frecuencia, a dejarse tocar, a comer cuando quería, se fue aflojando y cuando descubrió la comodidad de la cama o el sillón, ni quien la movió, eso sí que no la molestaran pues siempre respondía mal.

Pasaron los meses y poco a poco se fue acostumbrando, aunque era díscola y siempre con cara de asustada. Fue creciendo hermosa, muy aseada y muy habladora.

 

LA GATA SASA ACICALÁNDOSE
LA GATA SASA ACICALÁNDOSE

 

En la actualidad quiere que la atiendan y se sube arriba de las piernas, eso sí siempre quejándose, se queja de todo, parece uruguaya con todo respeto, más allá que no nació en ese país, sino en México, pero al parecer se adaptó a la idiosincrasia.

Si no encuentra cómo acomodarse cuando está arriba  o si uno se mueve y la molesta o sin querer la toca y no le gusta, depende de dónde y cómo, responde mordiendo o dando un arañazo, la verdad que hay veces que ni quien la entienda, se puede tener la mejor voluntad del mundo pero ella encontrará algo de lo cual mostrar su descontento.

 

LA GATA SASA
SASA CON CARA DE NO ME MOLESTES

 

Eso sí, mantener una conversación es todo un deleite, pues hace diferentes sonidos y como que se da a entender. Busca que una la consienta pero eso sí de acuerdo a sus maneras.

Con ella tuvimos varias pláticas pues no entendía el por qué pedía que se dejara la llave del agua con gotera pues así era la forma en que la bebía o un vaso con agua que se dejara, ella mojaba su pata en él y la lamía, no lo hacía del recipiente en que todos tomaban.

Sé que los gatos tienen miles de manías  alrededor del agua, que la prefieren fresca, por eso la beben de los grifos, que no pueden a veces calcular la profundidad en la que se encuentra el agua, por eso mojan la pata, bueno si uno se pone a leer sobre los caprichos de estos animalitos, venerados por los Egipcios y ahora por una gran parte de la sociedad, son miles.

Sin embargo sentía que no iba por ese lado, no era uno de sus tantos antojos, llamó mucho mi  atención, pues cada vez que iba a la cocina y abría el grifo, ella empezaba a dar vueltas alrededor mío, hable y hable, cada vez más insistente, saltaba a la mesada, siempre hablando, hablando, no paraba,  esperaba a que lo cerrara y ahí estiraba su cabeza y empezaba a beber las gotitas que caían. De nuevo hable y hable cuando las gotitas se acababan. Volver a abrir y de nuevo lo mismo. La escena se repetía.

Decidí investigar, pues la verdad que era tanto lo que hablaba y hablaba cada vez que quería tomar agua que había que buscar otra solución, pues se le veía que se desesperaba, y eso no estaba bien, por un lado porque de repente tenía sed y por otro si se enojaba  uno no sabía con qué conducta iba a actuar.

Un día descubrí que al ser los bigotes terminaciones nerviosas sufren cuando tienen que meterlos en lugares reducidos hay gatos que tienen problemas con eso. Ahí se me ocurrió ponerle un recipiente donde pudiera tener los bigotes sin que tocaran nada, eso fue una solución.

 

 LA GATA SASA
SASA ENTRE FLORES

 

Cada vez que iba a la cocina ella se acercaba a donde estaba el recipiente y se ponía a beber, como mostrándome el logro del entendimiento o cómo dicen algunos, los gatos toman agua frente a sus dueños como forma de alegrarlos, por el motivo que fuera, lo habíamos superado.

Eso sí, de ninguna manera dejó de hablar, sin embargo ya no había insistencia, creo yo que si hubiéramos seguido practicando la comunicación hubiéramos llegado a un entendimiento casi perfecto.

 

LAS TOSCAS

Uruguay

2017

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8 comentarios en “HISTORIA DE GATOS: SASA

  1. Me encantan tus historias de gatos, ya que me encantan estos animalitos singulares. Lo que me hizo mucha gracia fue lo de que parece uruguaya. Es verdad, desde que no vivo en mi país, lo he podido notar más fácilmente. Nos quejamos por todo. Yo también lo hacía cuando vivía en mi país…

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    1. Para mí es algo que se respira o un deporte nacional. Cuando uno sale y esta un tiempo fuera es cuando se da cuenta y va perdiendo esa costumbre pues creo que dependiendo en donde este no hay eco. Feliz día

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  2. Jajajaja, me ha hecho mucha gracia eso de que “parece Uruguaya”, ¿es que tienen fama de quejicas?
    Yo creo que es una gata muy sensible y por eso le molesta todo tanto. También me parece muy inteligente.
    Un placer conocer a la bella Sasa.

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    1. Sí, hay una gran parte de la población que se queja de todo, me imagino que debe andar en el aire, pues Sasa lo absorbió. Sin lugar a dudas es una gata muy sensible, para mí tiene un TEA gatuno. Es bien linda, se hace querer. Un abrazo

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