RANCHITO EN OAXACA, MEXICO

EL REGALO DEL RETORNO (3)

 

Aprendiendo a convivir con niños y una colibrí empollando

 

Había llegado al Ranchito, lugar en donde vivo en la Sierra Mazateca en México, después de unos cuantos meses alejada, nos habíamos reencontrado con los niños con los cuales tenemos “El Taller del Petate”, habíamos limpiado la casa, para instalarnos y comenzar a hacer las cosas que nos gustan, pintar, dibujar, danzar, observar, explorar y muchas más que van surgiendo.

Al otro día llegaron al mediodía, todos juntos a cumplir la promesa de armar rompecabezas, jugar, pintar y sobre todo que les enseñara que era ese artilugio que habían visto en la cocina, el cual estaba hecho con una botella y un toper, pues no entendían de que se trataba. También querían cantar con los instrumentos.

-¿Qué hacen aquí tan temprano, no fueron a la escuela?

-Si fuimos-me dicen- Sheila y Alonso al mismo tiempo

-Los que no fueron, fueron los maestros.

-¿y eso, a que se debió?.

-Es que hubo muertito y se fueron a enterrarlo.

-¿Quién se murió?

Y todos levantan los hombros en muestra de ignorancia.

-Vamos a cantar, “Llueve que llueve”- dice Sheila

-Sí- dice Alonso-con los instrumentos que nos mandó la maestra.

-Y tú -le pregunté-¿cómo sabes que es maestra, si no te lo dije?.

-Por las cosas que nos mandó- fue su respuesta. Y sí, tenía razón, quien les mandó los regalos, es maestra.

Cuando Edwin pregunta:

-¿Qué es eso?

Todos nos acercamos a mirar, como buenos chismosos y responderle. Era como un palito de unos dos centímetros, que colgaba de la cortina blanca, me acerqué a mirar más de cerca y tomé una foto para verlo con más nitidez, pues no tenemos lupa. No era un palito, era un insecto, simulando serlo.

 

insecto camouflado

 

Ahí nació la curiosidad para ver en que se transformaba. Lo soplaron y se empezó a mecer. Estaba colgado sostenido de una especie de unos hilitos, como si fuera una hamaca y en un momento, ya se ve que harto, ¡el pobre bicho!, nos mostró una patita.

-¡Se movió, se movió!-gritaron a coro, hasta que después de fastidiarlo, no le quedó más que mostrarse en toda su forma.

 

insecto camouflado

 

-¡Es una arañita!- y ya saciada la curiosidad, le agradecimos y la dejamos en paz, mientras comentábamos cómo los animalitos hacen eso de disfrazarse de otra cosa para evitar a sus depredadores y van creando el arte de cambiar de forma y parecer lo que no son.

 

insecto camouflado

 

-¿Se viste así para dormir tanquila?- pregunta Edwin

En ese momento llegó la colibrí, que buena sorpresa se llevó de ver, ¡tanto movimiento!.

-Ahí hay un pajarito que quiere entar -dijo Edwin cuando ésta se quedó suspendida, moviendo sus alitas, frente a sus enormes ojos que miran todo con curiosidad, gozando del mundo que se abre ante él.

-¿Qué es eso?-dijo señalando el nido cuando el pajarito se acercó y de esa forma lo descubrió.

No les había dicho de la colibrí que habitaba la casa para que no fueran a hacerle algo, pues aún no confiaba mucho en que la fueran a respetar.

-¡A ver!, ¡a ver!- dice Alonso y todos salieron, comenzaron a dar vueltas alrededor del nido, que para su estatura les quedaba muy alto.

Les expliqué que era y que no quería que la molestaran pues había hecho ahí su casa para que nacieran sus polluelos en un lugar seguro. Hicimos un trato, respetarla y no decir a nadie para que cuando yo no estuviera no apareciera ningún curioso a querer verla o tomar los huevitos.

Ya era hora de hablar de esa cosa rara que había en la cocina y que despertaba tanta curiosidad, para qué era ese invento extraño. Todos lo miraban sin tocar. Yo no decía nada, solo alguna que otra frase.

-Ya verán para que será y lo que le vamos a hacer. Es un secreto, que otro día les contaré.

Era un bebedero casero para colibrí al cual todos íbamos a adornar con flores y hojas, que iríamos recortando por turnos pues sólo tenemos una tijera. De esta manera trataríamos de mostrarle a la nueva inquilina que éramos amigos, que tendría agua cerca y podía estar tranquila en un lugar seguro.

Mientras organizaba el material, ellos se pusieron a conversar.

-A los animalitos-dice Edwin reflexionando-no hay que matarlos- moviendo su cabeza y su dedito, reafirmando el no.

Con él una vez habíamos tenido un pleito pues ya habíamos hablado que en el Ranchito no se mataba ningún animalito, cosa que les costaba mucho entender y a cada rato hacían preguntas sobre el tema… un día él mato uno a propósito y como consecuencia, por un día se quedó sin venir.

– Mirarlos si se puede-dice Elisa- viven aquí también.

-También es de ellos-dice Sheila-y tenemos que aprender a vivir todos juntos.

Ya todo listo se pusieron a adornar el bebedero, haciendo hojitas.

 

 

Luego nos fuimos al fogón para preparar el néctar de agua con azúcar cuidando bien las proporciones, cuatro de agua por una de azúcar. Entre todos revolvieron para que quedara bien disuelta.

 

 

Lo llenamos y nos fuimos a colgarlo, nos escondimos sin hacer ruido y todos nos quedamos expectantes para ver si bebía o no de él.

 

NIDO DE COLIBRI Y BEBEDERO

 

La colibrí se acercó a él tres veces, sin embargo algo nos falló, creemos que no alcanzaba al agua y por eso no pudo beber. Fue un fracaso, sin embargo decidimos intentar hacer otro a ver si funciona, pues en esta vida es importante no rendirse, ni decepcionarse.

Entonces, nos pusimos a hacer música y mirar libros, un ratito nada más, pues habíamos quedado de trabajar el silencio y con la puerta cerrada, para dejar que la colibrí pudiera empollar en paz, ya que cuando nos veía salía volando, asustada.

 

 

Lo que podíamos hacer era disfrutar de todo lo que tenemos, en nuestra caja de juegos que no hace ruido, armar rompecabezas, dibujar, pintar, mirar libros ……………………………………….aquí dejamos por hoy esta historia, que si bien tiene principio, no tengo idea cuando llegara a su fin, pues todos los días surgen nuevas interrogantes para ser resueltas, para investigarlas, explorarlas, expresarlas, pues la Vida no es otra cosa que un misterio para ser revelado y una gran aventura para ser vivida.

¿Para cuándo será el nacimiento de los polluelos?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HASTA LA VISTA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Desde el Ranchito en silencio les mando paz

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6 comentarios en “EL REGALO DEL RETORNO (3)

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